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Opinión

La ley lo prohíbe, pero 300 comisionados de Ceteg siguen cobrando; ASF debe investigar

Opinión: Jorge Romero Rendón

300 comisionados que ostentan cargos como dirigentes de la CETEG en Guerrero han seguido cobrando sus sueldos íntegros –más prestaciones e incluso sobresueldos negociados en secreto- en la nómina oficial, debido a que se niegan a presentar por escrito su solicitud de licencia sin goce de sueldo, con la complacencia de las autoridades educativas, violando así flagrantemente leyes federales que lo prohíben, por lo que los funcionarios responsables podrían ser sujetos de sanciones graves por desvío de recursos estatales y/o federales.

Dos ordenamientos, la Ley de Coordinación Fiscal y la Ley General del Servicio Profesional Docente prohíben y sancionan el dar y recibir dinero por llevar a cabo tareas sindicales. Específicamente el artículo 78 de esta última estipula que “las personas que decidan aceptar el desempeño de un empleo, cargo o comisión que impidan el ejercicio de su función docente, de dirección o supervisión, deberán separarse del servicio, sin goce de sueldo, mientras dure el empleo, cargo o comisión”.

     Obedeciendo dicha ley, todos los miembros de la Sección 14 del SNTE

–igual que las demás secciones a nivel nacional- presentaron por escrito su solicitud de licencia sin goce de sueldo en tiempo y forma ante directivos de la Secretaría de Educación Guerrero, por lo que desde hace unos meses es el propio sindicato el que les paga sus honorarios tomando en cuenta que a todos los docentes se les descuenta el 1% de sus salarios, dinero que sirve justamente para los gastos de operación de su representación sindical.

     Pero a pesar de que las nuevas leyes derivadas de la Reforma Educativa disponen esa depuración en las nóminas federal y estatales para reducir el gasto en el sector, las autoridades educativas de Guerrero prefirieron negociar con los líderes de la CETEG un acuerdo secreto para que estos siguieran cobrando sus salarios como hasta ahora, manteniendo como información confidencial  el número exacto de comisionados de esa fracción disidente, sus nombres, adscripción y monto de sus sueldos.

     Lo malo es que como parte de esa secrecía no se sabe si los 300 comisionados cetegistas están inscritos en la nómina estatal, o en la federal por medio del Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa y el Gasto Operativo (FONE). En el primer caso se trata de un peso enorme para las arcas del gobierno estatal, pero en cualquier caso la autoridad educativa está violando leyes federales y cometiendo un delito que genéricamente se denomina peculado, y deberá ser la Auditoría Superior de la Federación la que deslinde responsabilidades en tiempo real, debido a que ese tipo de corruptelas se esconden fácilmente en las cuentas públicas.

     Lo peor es que ese tipo de negociaciones secretas quedan como favores entre funcionarios y disidentes, sin que se le informe cabalmente a las áreas de Finanzas o Contraloría, y hasta donde se sabe, no se le informó al gobernador Héctor Astudillo Flores…

 

Pero ¿por qué tantas canonjías a los líderes cetegistas…?

 

Lo curioso del caso es que en realidad ni los militantes de la CETEG son tan numerosos –su membresía estimada es de apenas 2 mil docentes y sobre todo administrativos-, ni sus dirigentes tienen tanto peso político dentro del magisterio –de hecho están divididos en al menos dos facciones-, como para que los funcionarios de la SEG se jueguen el puesto y hasta la libertad de la forma descrita, y menos por un Ramos Reyes, un Manuel Rosas, un Walter Añorve o una Antonia Morales.

La sola existencia de la CNTE y de sus hijos putativos de la CETEG es ilegal en tanto sus dirigentes se erigen como representantes “legales” y políticos de un sector minoritario de los trabajadores de la educación, ya que es el SNTE el sindicato que tiene la titularidad del Contrato Colectivo de Trabajo a nivel nacional y a nivel de cada una de las secciones que lo integran en el DF y en las entidades de la república.

Sin embargo, es por razones políticas que algunos gobiernos los han tolerado y hasta los han usado como fuerza de choque para reducir la fuerza del SNTE y para generar inestabilidad social cuando conviene a los grupos en el poder.

En el caso de Guerrero, sin embargo, esos grupos disidentes dejaron de ser funcionales en la medida en que han rebasado una y otra vez a los gobernadores que los han pretendido controlar, como lo pudo comprobar amargamente el exgobernador Ángel Aguirre Rivero, que recibió el último empujón para dejar el cargo precisamente de los cetegistas a los que tanto agasajó.

Sin embargo, como cada nueva generación de funcionarios cae en la misma tentación sexenal de tratar de manejar a la CETEG, de nuevo se trata de usar a los cetegistas para hacer el trabajo sucio de mover las aguas de la inestabilidad social con marchas agresivas y espantar al gobierno federal  para obtener recursos extra. Como hizo el exgobernador interino, Rogelio Ortega, que le pagaba a líderes cetegistas 500 mil pesos mensuales de sobresueldo por mantener movilizada a su gente.

Con lo que el sector educativo siempre está convulsionado, sea por voluntad de los propios huevonazos cetegistas, o porque a sus líderes les sueltan millones de pesos por atizar un fuego que convenga a la negociación con la SEP.

Falta saber si el paro de labores en miles de escuelas que anunció la CETEG para iniciar el lunes próximo –obedeciendo una directiva nacional- en Guerrero es de nuevo un mero chantaje para arrancarle al gobierno canonjías, o es manipulado desde el rancho Los Cedros…

Correo electrónico: rendon59@gmail.com

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