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Opinión

Guerra de mentiras y simulaciones detrás de las protestas de CETEG; la SEG, cómplice

Opinión: Jorge Romero Rendón

Hoy se cumplen 18 días de paros, protestas, marchas y bloqueos de calles, avenidas y carreteras en Chilpancingo, Acapulco, Iguala y Tlapa, principalmente, donde los dos grupos en que se dividió la CETEG se multiplican para cometer agresiones y provocar daños en oficinas públicas, sin que las autoridades educativas intervengan decididamente para poner fin a un conflicto que los enfrenta con la población.

Durante estas dos semanas y media no ha habido ningún avance en la solución del conflicto porque las autoridades educativas juegan a dejar que los maestros se desgasten con el tiempo, y los maestros juegan a hacer cada vez más presión en las calles, utilizando a los ciudadanos como rehenes de sus abusos, esperando que sea la población la que exija al gobierno que ya los atienda.

Ese juego perverso que se ha repetido una y otra vez de la misma forma por tantos años, ya tiene agotada la paciencia de los habitantes de Chilpancingo, que ayer sufrieron nada menos que una docena de bloqueos en diferentes calles de la ciudad, debido a la nueva modalidad que impusieron los cetegistas, de colocar pequeños grupos de “padres de familia” en cruceros transitados para impedir el paso. Y resulta que con sólo 50 activistas desquiciaron el tráfico en la ciudad.

Una molestia que genera rabia todos los días por un absurdo juego de poder entre funcionarios y líderes disidentes…

La SEP les quitó prebendas, pero la SEG se las mantiene…

Detrás del conflicto hay una gran mentira y una trampa perversa, en la doble dinámica de las negociaciones a nivel nacional (SEP-CNTE) y estatal (SEG-CETEG). La mentira radica en el motivo de la protesta que los disidentes declaran en contra de la Reforma Educativa y de la Evaluación Docente, y contra el despido de los maestros que se rebelaron contra la evaluación –que en Guerrero son 1,300-. Pero ese es solo el pretexto, porque ambas organizaciones reclaman en el fondo la recuperación y mantenimiento de privilegios perdidos y por mantener otros con los que retienen a su clientela magisterial. Privilegios de los que nunca se habla oficialmente, pero que han sido el botín de todas sus luchas a nivel nacional y estatal.

El problema es que ahora hay una situación asimétrica entre CNTE y CETEG, porque a la primera le han retirado la mayoría de sus privilegios en los estados de Oaxaca, Chiapas y Michoacán, como el control que mantenía la Sección 22 de toda la estructura educativa gubernamental oaxaqueña, que le fue arrancada el año pasado por intervención del gobierno federal.

Pero en Guerrero ha sucedido lo contrario, pues durante todo el 2015 los dirigentes cetegistas gozaron de más privilegios que nunca, pues el anterior gobierno de Rogelio Ortega les entregó cargos en la SEG, plazas, recategorizaciones y toda clase de beneficios laborales, así como millones de pesos en efectivo pagados a los líderes, para que NO dejaran de movilizarse continuamente para sacarle más dinero a la federación con el fantasma de la ingobernabilidad, como se lo hemos detallado en esta columna.

Lo malo es que con el cambio de gobierno en Guerrero la situación siguió casi igual, porque las nuevas autoridades de la SEG les mantuvieron la mayoría de los privilegios a los dirigentes cetegistas –a quienes incluso se jactan de haber ayudado a obtener sus liderazgos en esa organización-, incluyendo cargos en esa dependencia precisamente para que no se movilizaran, hasta que el gobernador Héctor Astudillo le puso un alto a esa anomalía el mes pasado, ante los reclamos del magisterio institucional…

Simulaciones y mentiras…

Lo peor es que ahora la CETEG tiene que seguir realizando sus protestas en Guerrero, porque a pesar de los beneficios obtenidos de la actual SEG, tienen que obedecer la orden de sus jefes de la CNTE, de radicalizar sus protestas, debido a que estos buscan recuperar sus privilegios a como dé lugar ante el gobierno federal. Con lo que se demostró que los recursos que la SEG le dio aquí a los cetegistas durante los primeros seis meses del gobierno astudillista fueron inútiles, pues no sirvieron para desmovilizarlos, aunque los funcionarios delaveguistas aseguren que si no lo hubieran hecho las protestas serían más radicales.

En esa dinámica de guerra entre la SEP y la CNTE, resulta curioso que el gobierno federal combate a la disidencia para romper su cacicazgo político y gremial en estados como Oaxaca y Chiapas, mientras que en Guerrero la SEG y la CETEG son casi compadres (pero en secreto).

Y en ese contexto, el secretario de Educación estatal está jugando un peligroso doble juego en el que por un lado simula amenazar con despidos a los cetegistas para obedecer la línea dura del titular de la SEP, Aurelio Nuño; pero por el otro negocia en secreto con dirigentes cetegistas para que sigan sus protestas sin demasiada violencia a cambio de no correr a ninguno de sus militantes, como ya se ha visto.

De manera que el conflicto se ha convertido ya en una guerra de mentiras y simulaciones que va a concluir aquí en Guerrero hasta que la CNTE doble las manos o consiga los beneficios que sus dirigentes demandan a nivel nacional, o hasta que el gobierno federal decida terminarlo de un plumazo autoritario. Y mientras tanto, aquí seguiremos siendo rehenes de ese complicado y estúpido juego de fuerzas políticas y gremiales, del que desafortunadamente es cómplice la autoridad educativa estatal…

Correo electrónico: rendon59@gmail.com

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