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Opinión

Prudencia de Astudillo garantiza que conflicto magisterial no se radicalice más en Guerrero

Opinión: Jorge Romero Rendón

Luego de los enfrentamientos violentos provocados en Oaxaca y Chiapas por la CNTE, en Guerrero se han encendido los focos amarillos que advierten la posibilidad de que los dirigentes de la CETEG radicalicen sus protestas y provoquen mayores daños en instalaciones públicas, y más molestias en contra de la ciudadanía, como protesta por la “represión”, y como método para presionar al gobierno federal en busca de la negociación de sus privilegios.

La CNTE y sus hijos putativos de la CETEG son expertos en escalar los conflictos para generar violencia y buscar víctimas mortales para luego convertirlos en “mártires”de sus movimientos callejeros, que no son otra cosa que intentos políticos de oposición a los gobiernos –llevan décadas rechazando todo esfuerzo gubernamental por mejorar la educación en México- diseñados para abrirles espacios de negociación de los intereses de sus líderes.

Mientras que en Guerrero ya estamos hartos del ciclo interminable de protestas de la CETEG cada año y hasta dos veces al año, siempre en busca de dinero y de prebendas, agrediendo a la ciudadanía como método de chantaje para presionar a los gobiernos federal y estatal.

Y más ahora, luego de que el año pasado cetegistas y demás organizaciones de paleros estuvieron dando lata durante todo el 2015, con pretextos que fueron desde la tragedia del caso Ayotzinapa hasta la Reforma Educativa, sin lograr absolutamente nada más quebeneficiar a sus dirigentes, que se han hecho millonarios.

Y como ya sabemos, las demandas de la CNTE-CETEG no se van a resolver aquí en Guerrero, sino en el DF ante las autoridades federales. No se trata de echar abajo la Reforma Educativa, sino de recuperar los privilegios y beneficios que les han quitado a dirigentes que han malversado el dinero de los maestros y se han aprovechado de sus propios militantes para beneficio personal.

De manera que la violencia cetegista es un riesgo que no debe descartarse, sobre todo porque en los movimientos de la CETEG siempre hay metidos

–como en Oaxaca- militantes de organizaciones radicales e incluso guerrilleras, por lo que hay que reconocer la prudencia con la que ha actuado el gobernador Héctor Astudillo Flores, que ha evitado exacerbar el conflicto, y muy a pesar de lo que demanda la gente, no se ha lanzado en persecución de los cetegistas que han cometido delitos del orden común y federal, ni ha requerido el despido masivo de quienes están en paro, precisamente para no dar pretexto a mayores protestas.

La prudencia de Astudillo es por ahora la mejor prevención en contra de que aquí puedan ocurrir hechos de violencia como en Oaxaca y Chiapas, por lo que desafortunadamente el mensaje para la población es a tener paciencia y a no buscar pleitos con quienes siguen abusando de la ciudadanía con bloqueos y acciones arbitrarias.

Abusos que sin embargo han sido disminuídos gracias a la intervención de la Policía Federal, que está perfectamente coordinada con las fuerzas estatales y con el propio gobernador Astudillo. Ya llegará el momento de aplicar la ley cuando el conflicto termine. Y ahí sí esperamos que el gobierno se faje los pantalones y no permita una vez más la impunidad

 

La SEG debe cumplir su papel y evitar desgaste del gobernador…

 

En ese contexto, lo que está haciendo falta es que el secretario de Educación Guerrero, José Luis González de la Vega salga de su exilio feliz en la zona Diamante de Acapulco, para construir un puente de comunicación con la sociedad, pues no basta con intercambiar mensajitos con dirigentes cetegistas.

El funcionario mira los árboles pero pierde de vista el bosque justamente en la parte que supuestamente es su especialidad: la guerra mediática. Porque en Guerrero como en Oaxaca y Chiapas, los disidentes le han estado ganando la partida a los gobiernos en los medios de comunicación.

Y mientras la prensa nacional intensifica el impacto de los actos vandálicos y de violencia, disminuye e incluso desaparece el punto de vista gubernamental en los estados, a pesar de que se mantiene cobertura de los secretarios federales de Educación y Gobernación.

El tema en este caso no es arrebatarle los espacios a los líderes de la CNTE o de la CETEG, sino mantener un vínculo con la sociedad para generar confianza y demostrar que se está defendiendo la continuidad del servicio educativo en Guerrero. Porque en medio de la abulia que invade a De la Vega y a su equipo –que parecerían gozar de vacaciones-,su silencio demuestra la falta de argumentos, luego de haberse desgastado en amenazas incumplidas contra los paristas que abandonan las aulas, mientras mantiene el pago de sueldos incluso ilegales a los dirigentes cetegistas aún considerados como “comisionados”, pese a que la ley lo prohíbe desde hace varios meses.

Lo malo es que en esa tesitura, De la Vega deja solo al gobernador ante una ciudadanía que está harta de abusos y complacencias, haciendo parecer que la prudencia del gobierno pudiera ser debilidad, cuando en realidad lo que hace falta es ver a un secretario trabajando en las escuelas, orientando a la opinión pública y apoyando a su jefe con un mensaje de esperanza sobre cómo puede hacerse palpable la mejora de la calidad educativa en escuelas de tiempo completo, por ejemplo, o reuniéndose con padres de familia y reconociendo el esfuerzo de los verdaderos maestros, codo a codo con un sindicato –el SNTE- que sí abona a la gobernabilidad y es mayoría entre el magisterio de Guerrero.

Pero quizás sea pedirle peras al olmo, porque el único movimiento del titular de la SEG es para evitar que lo encuentren las hordas de la CETEG para sentarlo a hacer su chamba…

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