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Opinión

La “demogracia” de la UAGro. Javier vs Saldaña

Opinión: Roberto Garza

La Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro) celebrará en próximas semanas su elección interna para designar al nuevo rector, la cual no será nada reñida. Javier Saldaña Almazán, ex rector que promovió durante su aún presente gestión una reforma a la ley orgánica de la máxima casa de estudios, aprobada después por el Congreso local, que permitiera la reelección de su principal autoridad, afianzando su permanencia en ese puesto.

Así, Saldaña Almazán se apresuró a presentar su último informe de labores, a renunciar a su rectorado y comenzar los trámites para su registro como candidato a rector, otra vez.

El ex rector número 19 y rector 20, próximamente, llegó al frente de la Uagro en 2013 como una “propuesta de unidad” de todas las corrientes políticas al interior de la universidad. No debió afrontar ningún proceso electoral -como tampoco lo hará este año- y su camino hacia la Rectoría estuvo planchado.

Con Saldaña Almazán, las siglas de la UAG se adecuaron al acrónimo Uagro, el número de licenciaturas se incrementó pero algunas se vieron forzadas a cerrar por falta de presupuesto y matrícula, y la pompa fue su sello. La austeridad que siempre caracterizó a la universidad de Guerrero, por no decir carencia, sufrió un vuelco en la actual gestión. En la historia de la otrora UAG no se tiene precedente de algún rector protegido por un equipo de guaruras y vehículos blindados, ni de la difusión de su imagen con publicidad que denota, ampliamente, un interés de conquistar algo político.

El ex rector y próximo rector no sólo llevaba las riendas de la Uagro. También, encabezaba un movimiento de cabalgantes que pretende volver tradición un desfile de los mejores ejemplares equinos del estado sobre la turística Costera Miguel Alemán de Acapulco, y se placeaba en actos políticos, como delatando su intención de incursionar en ese terreno.

Hoy, Javier Saldaña intenta erigirse como una suerte de promotor de la democracia y, para no repetir su llegada tersa y de mero trámite a la rectoría de hace cuatro años, construye un proceso electoral risible, ridículo incluso, que está costando dinero a una universidad ahogada en deudas y pliegos petitorios sindicales de aumento salariales que no se ajustan al nivel académico de la institución.

Desde hace una semana, el aspirante a rector inició su campaña electoral recorriendo las distintas unidades académicas de nivel medio superior y superior de la Uagro para presentar su novedoso plan de trabajo, que seguro exhibe muchas variantes e innovaciones con respecto a su gestión en vías de concluir.




Presentarse ante alumnos y catedráticos para presentar un plan de trabajo es válido, pero pierde su legitimidad cuando esa intención se transforma en un acto de culto a la personalidad con matracas, música de viento, gallardetes y lonas con su rostro y apellido, y grupos eufóricos vitoreando su nombre. Con esto, el propio Saldaña Almazán echó abajo su primera oferta, tras su registro como candidato único a la Rectoría, de emprender una campaña austera para dar a conocer sus propuestas.

Más allá de generar simpatías y asestarle un carácter democrático a la renovación de la máxima autoridad de la Uagro, el rector a sabiendas provoca un desánimo a la participación de otros personajes destacados y con probada capacidad académica, intelectual y moral que pudiesen darle forma a una universidad alejada de aquel modelo “pueblo” impulsado por el extinto Rosalío Wences Reza, y más cargada hacia una educación de elite.

Los universitarios enfrentarán una difícil decisión: votar a favor de Javier, de Saldaña o de Almazán.

Texto original de: http://lasintesis.mx/2017/03/la-demogracia-uagro.html

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