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Opinión

Sindicato, causa del colapso financiero en Salud estatal

Opinión: Alejandro González

Las deficiencias del sistema de salud de Guerrero, atizadas durante las últimas dos administraciones estatales, tienen sus orígenes en un benéfico amasiato formalizado a partir de 2009 entre los posteriores titulares de la Secretaría de Salud y el sindicato de la dependencia, relación que en esta gestión se observa en la ruta del orden administrativo.

Esa alianza ventajosa permitió un manejo discrecional del presupuesto asignado al rubro de salud para crear nuevos espacios laborales, sin estar especificados como tal en el gasto oficial, que a la postre servirían como nichos de nuevos adeptos, en aras de fortalecer el liderazgo y la organización sindical encabezada por la actual diputada federal Beatriz Vélez Núñez. 

Esa y otras situaciones causaron un colapso financiero en Salud confirmado por la Auditoría Superior de la Federación (ASF), que impactó en el abasto de medicina, material curativo y quirúrgico, equipamiento, infraestructura y en otros renglones prioritarios del ámbito. 

De acuerdo con el informe de ese órgano fiscalizador, en el último año de gobierno de Rogelio Ortega Martínez, forzado sucesor del defenestrado Ángel Aguirre Rivero, se incurrió en la malversación de mil 248 millones de pesos del Fondo de Aportaciones para los Servicios de Salud (FASSA). Y ese recurso, según confirmó la ASF, tuvo su destino en el pago de ex trabajadores y empleados que figuraban como “aviadores”.

Durante la truncada administración de Aguirre Rivero, el ex alcalde de Iguala Lázaro Mazón Alonso permitió, como titular de la Secretaría de Salud, una contratación excesiva de personal en la dependencia, a libre decisión de la Sección 36 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la dependencia, a cargo de Vélez Núñez. En esa gestión, la sobrecarga a la nómina y otras irregularidades generaron un pasivo por 18 mil 600 millones de pesos al gobierno actual que se ha traducido en dificultades para atender las necesidades inmediatas de todas las áreas, unidades médicas y hospitales dependientes de la Secretaría de Salud.




En 2012, incluso, se detectó un faltante por 150 millones de pesos no comprobados aún y el uso de recursos destinados al pago de cuotas del Fovissste 

El problema de retraso en medicamentos y material general es ancestral, según confían algunos médicos y enfermeras del hospital general de Acapulco. Sin embargo, en 2016, el hospital público de segundo nivel de la Ssa, como el Raymundo Abarca Alarcón, recibió insumos varios por el orden de los 7 millones 664 mil 260 pesos. De total de esos recursos, 54 por ciento fue destinado a la adquisición de medicamentos esenciales y 30 por ciento a material de (curación jeringas, gasas, vendas, soluciones, tijeras, tablillas). Durante el año pasado y lo que va del actual, Salud estatal distribuyó mil 376 claves de medicamentos y 56 millones de pesos tan sólo para material de curación. Con ello, según datos de la propia dependencia, se ha cubierto el 94 por ciento de las claves de material para curación y 89 por ciento de fármacos de mayor utilidad. 

Un problema aparentemente focalizado es el del hospital general “Dr. Raymundo Abarca Alarcón”, de Chilpancingo, donde un grupo de médicos -miembros del sindicato, por cierto- ha denunciado un desabasto “de todo” a partir de esta administración.

Sin embargo, tras el envío de un grupo de trabajo a ese nosocomio para constatar las condiciones adversas expuestas, se corroboró que el inmueble hospitalario cuenta con un 93 por ciento de medicamento abastecido y un 84 por ciento de material de curación.

Semanas atrás, personal del mismo hospital también se quejó de la falta de personal, tanto de médicos especializados como de enfermeras, pero la Secretaría de Salud aclaró que se contaba con una plantilla que resultaba insuficiente por la alta demanda de atención médica ante el servicio de calidad ofrecido. Ese nosocomio, sólo en 2016, atendió a 26 mil 962 pacientes en urgencias hospitalarias, un número considerable y apenas superado por los hospitales de Renacimiento y de avenida Ruiz Cortines, en Acapulco.

Detrás de las protestas y denuncias de trabajadores de esa dependencia, quedan en evidencia las plazas excesivas y el salario de empleados que no cubren el perfil o no se presentan a sus centros de trabajo.

Entre telones de la repentina inconformidad brotada al interior de la Ssa, también se hizo visible una presión hacia el gobierno del estado para liberar 54 millones de pesos para el pago de un “bono anual” de 4 mil pesos que se ha entregado por mera “tradición”, desde hace 18 años, a sus trabajadores.  

La verdadera irritación -señalan voces del mismo sindicato- en realidad, viene desde la bien remunerada cabeza de la sección 36 del SNTSSA -que a su vez cobra sueldo de diputada federal- por la pérdida del control de los recursos económicos y de la libertad para manejar a conveniencia los movimientos del aparato burocrático de Salud. 

Texto original de: http://lasintesis.mx/2017/03/sindicato-causa-del-colapso-financiero-en-salud-guerrero.html

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