Bitácora del Aprendizaje
La participación de las mexicanas en las empresas es menor en comparación a otros países
Por Adriana Ramos
El “mentoring” es un proceso de relación profesional en el que el mentor, —una persona con más experiencia y conocimientos—, ayuda, orienta y guía a un mentee. Con este objetivo, nace el programa Good Latinas for Good. Una organización sin fines de lucro que busca impulsar a las mujeres latinas que se desarrollan en cualquier área profesional.
La participación de las mexicanas en las empresas es menor en comparación a otros países, se estima que existe únicamente un 13% en los consejos de administración privada y un 28% en la administración pública. Yo me registré el año pasado y tuve la fortuna de ser pastoreada por Priscila Pacheco Menoncal, la actual directora de la organización de distribuidores FCA Group (ahora Stellantis) del país. Priscila cuenta con, —además de habilidades de liderazgo y directivas— un máster en marketing digital, una amplia experiencia en el área de la publicidad y finanzas, y una formación como abogada.
Mis sesiones de “mentoring” iniciaron el día 12 de noviembre del 2024, tuvimos tres sesiones en total, pero existe la posibilidad de negociar una cuarta si así lo deseas. Cuando Priscila me contactó, me solicitó responder un “empathy map”, el cuál nos daría mucha más claridad respecto a mis habilidades, fortalezas y las áreas en las que tengo la oportunidad de mejorar.
Algunas de las cosas que pude aprender con Priscila y que me encantaría compartirte son las siguientes:
Cuando una intenta copiar un estilo de trabajo de otra persona (y me atrevería a decir también un estilo personal), solo ocurre que eres una mala copia de alguien. Hay que ir encontrando mediante la experiencia tu propia forma de liderar equipos, tu propia voz que necesita ser escuchada.
– El famoso síndrome del impostor también es creer que algo que hiciste o lograste lo puede realizar todo el mundo. No es así. Aunque exista un mar de personas dedicándose a lo mismo que tú, nunca nadie va a hacerlo de la misma manera, simplemente porque no es tú, ni ve las cosas desde tu perspectiva.
- Es de sabios reconocer en qué momento es importante bajar la velocidad, y descansar. Algunas veces tampoco reconocemos los logros personales porque estamos muy ávidas por continuar avanzando y éstos simplemente terminan pasando desapercibidos.
- Muchas veces se piensa prejuiciosamente que una está en puestos altos solo por estar guapa o por haberse metido con alguien y por eso es que una tiene que trabajar el doble para demostrar que no estás ahí porque alguien tuvo algún interés o por tu cara bonita, como dice Danna Paola.
- Otras veces, aún como directora, tu voz no se escucha en las mesas de decisiones. Ante esto, hay que ser proactivas en ponerse a una misma en el lugar, puedes por ejemplo mencionarle a la persona que le faltó mencionarte, y otras veces, dejarlos a ellos que den el show y que sean los que se luzcan.
- Hay que contemplar cuáles son las fortalezas y debilidades de cada uno, y dependiendo de eso, tratar a las personas para motivarlas o pararlas cuando es necesario. Las diversas formas de solucionar algo es lo que crea la complementación de los equipos.
Todo tiene sus blancos, negros y escala de grises. Las relaciones laborales son complicadas, el trato con la gente es complicado, la presión es la que justamente hace que algunas ocasiones no se generen buenas dinámicas, a veces también ella reconoce que es la que reacciona así y siempre que ocurre, tiene la humildad de pedir una disculpa, por haber estado muy presionada. Y la próxima vez lo hace mejor. Por el contrario, cuando te sucede, lo mejor es ser asertiva al establecer límites claros, por escrito, y también si algo puedes hacer por mejorar esa relación, nada se pierde con intentarlo. No es necesario ser confrontativa, ni tampoco pasivo-agresiva, simplemente ser claras y oportunas. Con una actitud de resolución y proposición recordando que una mala experiencia laboral no significa que así va a ser cada empresa a la que llegues.
Otra de las realidades que nos compete como mujeres, es el hecho de que los comentarios inapropiados no solo se reciben en las calles cuando caminamos, también suceden en los espacios de trabajo. Si bien muchas acuden a sus jefas para tratar de resolver esta situación, como mujeres adultas tenemos también la responsabilidad de saber salirnos de esa situación. Siempre y cuando la circunstancia no escale a algo más. Esta actitud no se trata de justificar o tolerar, es simplemente aprender a elegir tus batallas.
Sobre ser directiva en una marca transnacional, Priscila nos cuenta: “Uno de los mayores retos es la tecnología. Muchas veces las marcas buscan desarrollar estrategias para mercados donde ya existe cierta tecnología, pero en México aún no está disponible, y eso nos obliga a ser creativos y encontrar formas de adaptarnos o impulsarlas aquí”.
Priscila también contagia su alegría al ser testigo de más inclusión de mujeres en equipos y direcciones importantes de Stellantis (antes FCA Group). “La inclusión de mujeres aporta perspectivas diversas que fortalecen la estrategia y la ejecución en un mercado tan competitivo como el nuestro”, agrega.
Nos regala unos consejos súper valiosos para abordar situaciones difíciles en el trabajo:
1. Escucha primero.
2. Sé objetiva.
3. Comunica con claridad.
4. Consulta cuando sea necesario.
5. Toma decisiones y asume las consecuencias.
6. Sé empática.
Sus recomendaciones para que las mujeres podamos celebrar un ascenso laboral son:
1. Reconoce tu logro.
2. Compártelo con las personas que te apoyaron.
3. Reflexiona sobre tu crecimiento
4. Celebra de la forma que más te inspire.
5. Comparte tu historia
6. Prepárate para el siguiente reto.
“Recuerda que cada logro cuenta, y celebrar tus éxitos no es solo un acto de gratitud para ti, sino también una manera de inspirar a quienes te rodean”.
Durante mucho tiempo, se nos enseñó a las mujeres que el único éxito personal al que podíamos aspirar era el de ser madre y tener una familia. Hoy sabemos que esto no tiene porque ser forzosa o únicamente así. Y que siempre podemos decidir lo que queremos y no en nuestras vidas. Inclusive, decidir (cuando la circunstancia también lo permite) hasta dónde queremos llegar.
