Guerrero

Acordeones del Bienestar prueban farsa de la elección del Poder judicial

A través de mensajes y llamadas se “invita” a votar por candidatos y difunden imágenes con los candidatos “del pueblo”

Acordeones del Bienestar prueban farsa de la elección del Poder judicial
Juan José Belmonte
mayo 30, 2025 7:53 pm

La elección judicial del 1 de junio, lejos de representar un avance democrático, revela una preocupante distorsión del proceso electoral.

Aunque en apariencia los ciudadanos votarán por jueces, magistrados y ministros, en la práctica los nombres en las boletas ya fueron definidos por alianzas entre partidos y grupos de poder. Específicamente por el grupo de poder en turno.

Los mejores perfiles han sido marginados; en su lugar, se impone la capacidad de movilizar votos, muchas veces mediante prácticas ilegales o clientelares.

El mérito ha dejado de ser un criterio.

Así, lo que debería ser una elección ciudadana es mero trámite controlado por estructuras partidistas. Si todas las opciones provienen del mismo grupo dominante, entonces no hay verdadera elección. Sin pluralidad, la democracia se convierte en simulacro. Y si la justicia se decide por cuotas políticas, deja de ser justicia.

Los acordeones oficiales, muestra inequívoca de la farsa y la manipulación

A esta redacción hace llegar la imagen de un “acordeón”, término coloquial utilizado para describir una guía de voto informal y no oficial, diseñada para orientar —o más precisamente, manipular— la decisión de los votantes.

El documento es titulado “Poder Judicial del Pueblo” y por colores y numerados vienen los nombres y números de por quién se debe votar. Entre ellos hay nombres como Batres Guadarrama Lenia o Esquivel Mosso Yasmín (Uribe cobró fama con el plagio de su tesis doctoral en la UNAM. Según concluyó investigación de la máxima casa de estudios).

El papel lejos de ser una herramienta de información imparcial, está cargado e listas que favorecen claramente a ciertos candidatos, presuntamente “oficiales” o respaldados por grupos de poder.

Desde un enfoque crítico, el uso de estos “acordeones” revela la fragilidad institucional del proceso electoral en el Poder Judicial, donde lo que debería ser un ejercicio de discernimiento profesional y autónomo se ve contaminado por prácticas clientelares.

La lista de nombres es acompañada en una segunda hoja con la forma en cómo deberán colocarse los números en la boleta para seleccionar a los candidatos oficiales.

La existencia y distribución de estas guías sugiere presión, alineamiento político y falta de transparencia.
Además, contribuyen a la simulación de un proceso democrático, pues el voto ya viene predirigido, reduciendo al elector a una figura pasiva dentro de una estructura de control.

En lugar de fomentar el voto razonado y libre, el “acordeón” reproduce las lógicas corporativas y verticales que históricamente corrompen la autonomía judicial.

Desgraciadamente años de estudios (de verdad) y exámenes de oposición para lograr jueces capaces, verdaderos eruditos del derecho, se hacen a un lado de manotazo para elegir perfiles que a partir del dos de junio responderán ya no a los intereses del pueblo, sino a los intereses del político que ayudó a que llegaran al cargo sin necesidad de demostrar su capacidad.

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