Con perros entrenados enfrentan gusano barrenador en México
El gusano barrenador es una plaga que ha provocado restricciones al comercio binacional entre México y Estados Unidos
Ciudad de México, 12 de julio del 2025.- En un centro de adiestramiento operado por el Gobierno federal, a las afueras de la Ciudad de México, un grupo de perros participa en un programa intensivo para detectar el olor del gusano barrenador del ganado, una peligrosa plaga que afecta al sector pecuario mexicano y ha provocado cierres fronterizos con Estados Unidos.

El centro, administrado por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), capacita a caninos —principalmente rescatados de albergues— durante tres meses para que sean capaces de identificar esta amenaza en animales vivos o productos agrícolas.
Su agudo olfato representa una herramienta clave para contener la propagación del parásito que invade la piel del ganado, provocando lesiones severas o incluso la muerte.

De perros problemáticos a héroes sanitarios
Los candidatos ideales no son perros tranquilos o dóciles, sino aquellos que destacan por su energía, tenacidad y deseo de jugar constantemente.
“A veces, lo que la gente no quiere es el ideal para nosotros”, explica César Dangú, responsable del centro de adiestramiento canino Ceacan. “Además, tenemos que buscar otras cualidades: que no se enoje, que sea cariñoso, que conviva con gente, con otros animales”.
No todos los perros son aptos para esta tarea. Algunos se niegan incluso a acercarse al olor del gusano barrenador, por lo que aquellos que logran familiarizarse con el aroma se vuelven especialmente valiosos en la estrategia de detección temprana.
Preparados para condiciones extremas
Los entrenadores buscan replicar las condiciones reales en las que los perros deberán trabajar, especialmente en zonas como Chiapas, donde el clima es cálido y húmedo, y donde actualmente se registra la mayor cantidad de casos. En un invernadero que simula estas condiciones, los perros practican olfateando modelos con el tamaño y olor corporal de una vaca infectada.
“Queremos que nuestros perros se adapten lo más posible a las condiciones reales en las que van a trabajar”, detalla la instructora Mayte Tontle, quien encabeza algunos de los entrenamientos.
Una labor que cobra urgencia
La detección del gusano barrenador se volvió aún más crítica tras el nuevo cierre de la frontera de Estados Unidos a ciertas importaciones de ganado mexicano, debido a un caso detectado en Veracruz.
Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum calificó la decisión como “exagerada”, el hecho subraya la urgencia del trabajo de los equipos de detección.
En todo México, se registran al menos 47 nuevos casos diarios de esta plaga, según datos del gobierno. Actualmente, solo seis perros entrenados están asignados al paso fronterizo de Chiapas, un número reducido frente a la magnitud del problema.
Además del programa canino, México construye en Chiapas una planta de 51 millones de dólares para la producción de moscas estériles, con el objetivo de reducir la población reproductora de las moscas silvestres que propagan el gusano. Se prevé que esta planta —financiada parcialmente por Estados Unidos— esté lista en 2026.
Un retiro digno tras años de servicio
Los perros que concluyen su ciclo operativo —al cumplir ocho años de trabajo o al llegar a los diez años de edad— se jubilan oficialmente. En la mayoría de los casos, sus entrenadores terminan adoptándolos.
“Yo diría que el 99% de los 90 son adoptados por sus manejadores. Se forma un vínculo indisoluble por el amor que se genera entre el manejador y el perro”, concluye Dangú.
Con disciplina, cariño y olfato agudo, estos perros se convierten en un eslabón fundamental en la lucha contra una de las mayores amenazas sanitarias del campo mexicano.
