Dolor abdominal persistente podría ser señal de colitis ulcerosa, alertan especialistas
Lo que muchos confunden con estrés o comida pesada puede tratarse de una enfermedad inflamatoria intestinal crónica que requiere atención médica temprana.
CUIDAD DE MÉXICO, 30 octubre de 2025.- El dolor abdominal, la diarrea persistente y la urgencia para evacuar suelen atribuirse al estrés o a una indigestión. Sin embargo, médicos advierten que estos síntomas también podrían indicar colitis ulcerosa, una enfermedad inflamatoria intestinal crónica que afecta el colon y puede pasar desapercibida durante años.
De acuerdo con el Dr. Hassan Dakik, gastroenterólogo del Hospital Houston Methodist, la colitis ulcerosa es “un ataque autoinmune del cuerpo hacia sus propias células intestinales”. Aunque generalmente aparece en la adultez temprana, puede desarrollarse a cualquier edad y presentar brotes intermitentes.
Entre los síntomas iniciales destacan el sangrado rectal, el aumento de deposiciones y el dolor abdominal, que suele intensificarse conforme progresa la enfermedad. “Puede comenzar en la región pélvica y extenderse al abdomen izquierdo”, explicó Dakik.
El especialista añadió que algunos pacientes presentan manifestaciones fuera del sistema digestivo, como erupciones cutáneas, dolor articular o problemas oculares, lo que puede retrasar su diagnóstico.
Aunque no existe una causa única, se ha identificado una combinación de factores genéticos, alteraciones inmunológicas y condiciones ambientales. “La colitis ulcerosa tiende a presentarse en grupos familiares”, puntualizó el médico.
El diagnóstico se confirma mediante colonoscopia con biopsia, aunque puede iniciarse con estudios de sangre y heces. En cuanto al tratamiento, se busca reducir la inflamación intestinal y evitar recaídas. Se utilizan medicamentos como la mesalamina o, en casos más graves, terapias biológicas e inmunomoduladores.
El seguimiento médico constante resulta esencial para prevenir complicaciones, entre ellas el cáncer colorrectal, cuyo riesgo aumenta cuando la inflamación no se controla. “Con las terapias modernas, incluso es posible hacer consultas por video”, añadió Dakik.
Aunque no hay una dieta específica, los pacientes pueden mejorar su calidad de vida al identificar alimentos desencadenantes y mantener una vigilancia médica regular.
