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Al menos 42 muertos y varios secuestrados tras ataques coordinados en el noroeste de Nigeria

La ola de violencia iniciada el 28 de diciembre de 2025 no vio fin hasta el 3 de enero de 2026

Al menos 42 muertos y varios secuestrados tras ataques coordinados en el noroeste de Nigeria
Zoel Rodríguez
enero 07, 2026 11:04 am

07 de enero del 2026.- Al menos 42 personas murieron y un número indeterminado de mujeres y niños fueron secuestrados tras una serie de ataques coordinados contra aldeas ubicadas en la Diócesis Católica de Kontagora, en Nigeria.

En un comunicado emitido el 5 de enero, el director de comunicaciones sociales de la diócesis, el padre Matthew Stephen Kabirat, detalló los hechos.

“Un ataque devastador ocurrió en Kasuwan Daji, una aldea del gobierno local de Agwara, en el estado de Níger, cuando los bandidos invadieron el lugar a primeras horas del domingo. El ataque ha dejado más de 40 personas muertas y varias otras secuestradas”, dijo Kabirat. “Los informes indican que los bandidos operaron durante horas sin presencia de las fuerzas de seguridad”.

Primeros ataques

Según Kabirat, los ataques formaron parte de una ola de violencia iniciada el 28 de diciembre de 2025, cuando bandidos fuertemente armados se desplazaron en unas 30 motocicletas desde su escondite en la Reserva de Caza de Kainji.

“Cruzaron al estado de Kebbi, al norte de Shafaci, y se dirigieron a la aldea de Kaiwa, donde mataron a cinco personas e incendiaron casas y graneros. Luego se trasladaron a Gebe, donde mataron a otras dos personas”, señaló el sacerdote.

Kabirat explicó que, durante la noche del 1 de enero, los atacantes regresaron a Shafaci, quemaron documentos en la comisaría de policía y pasaron la noche en el monte.

Dos últimos días de asedio

En la mañana del 2 de enero, el grupo pasó cerca de Bako-Mission y del cruce de Tungan Kure, próximo a la aldea de Pissa, donde entregó a varias personas un número de teléfono con instrucciones para hacerlo llegar al jefe del distrito de Pissa y al jefe de la aldea de Sokonbora.

Alrededor de las 10 de la mañana de ese mismo día, los bandidos entraron en el recinto de la iglesia católica de Sokonbora y destruyeron un crucifijo, imágenes del Vía Crucis e instrumentos musicales. Kabirat añadió que los atacantes también robaron dos motocicletas, teléfonos móviles y dinero en efectivo de la iglesia católica de Sakonbora.

“Después de salir de Sokonbora, ocuparon un complejo Kambari cercano, donde pasaron el resto de ese día y hasta la tarde del día siguiente, 3 de enero, comiéndose las gallinas y las cabras de la gente”, relató Kabirat.

“Hacia la tarde del 3 de enero, salieron del complejo Kambari cerca de Sokonbora y entraron en la aldea de Kasuwan Daji, a unos ocho kilómetros, aproximadamente cinco millas, de Sokonbora”, explicó.

Kasuwan Daji, una pequeña aldea con un mercado semanal que se celebra los miércoles, sufrió uno de los ataques más mortíferos. Según el sacerdote, los atacantes “prendieron fuego al mercado y a las casas de los alrededores, degollando a 42 hombres después de atarles los brazos a la espalda”.

“Estas víctimas eran tanto cristianas como musulmanas; además, secuestraron a un número indeterminado de mujeres y niños”, afirmó Kabirat.

La impunidad extiende el pánico

El sacerdote señaló que este grupo específico de criminales se ha desplazado libremente por el norte del área de gobierno local de Borgu, en el estado de Níger, y por el sur del área de gobierno local de Shanga, en el estado de Kebbi, entre el 28 de diciembre y el 3 de enero, sin enfrentar a las fuerzas de seguridad.

Como consecuencia, explicó Kabirat, los escolares de Papiri, liberados recientemente tras permanecer en cautiverio, sufren una nueva oleada de trauma.

Los niños, dijo, “se ven obligados a esconderse en el monte con sus familias cada vez que los informes indican que los bandidos están cerca, tanto de día como de noche”.

“El pánico se ha extendido ahora por las aldeas, donde abundan los rumores”, afirmó el sacerdote, y añadió: “En toda esta zona hay muchas aldeas. Sin embargo, no hay una sola ciudad grande a la que la gente pueda huir para ponerse a salvo. Aun así, las personas están evacuando el área en grandes cantidades, abandonando sus hogares y propiedades”.

Añadió: “A la luz de lo anterior, está claro que, mientras no se elimine a los bandidos y sus escondites en la Reserva de Caza de Kainji, existe una necesidad inmediata de una fuerza militar grande y bien equipada en la zona, capaz y autorizada para perseguir, enfrentar y eliminar a los bandidos cada vez que salgan de la reserva para realizar nuevos ataques”.

“Sin una fuerza de este tipo, habrá una pérdida masiva y continua de vidas y el desplazamiento permanente de un gran número de personas”.

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