Acapulco

El adobe reforzado demuestra su resistencia sísmica en comunidades de Acapulco

Las casas edificadas con adobe reforzado en las comunidades de Las Cruces y El Cantón mantuvieron su integridad estructural tras el movimiento telúrico

El adobe reforzado demuestra su resistencia sísmica en comunidades de Acapulco
Zoel Rodríguez
enero 17, 2026 10:36 am

Acapulco, Gro., 17 de enero de 2026.- Las viviendas construidas con materiales locales en comunidades de los Bienes Comunales de Cacahuatepec, ubicadas en la cuenca del río Papagayo, en la zona rural de Acapulco, soportaron sin daños estructurales el sismo de magnitud 6.5 ocurrido el pasado 2 de enero, informó la organización Cooperación Comunitaria.

El movimiento telúrico tuvo su epicentro en el municipio de San Marcos, y pese a su intensidad, las casas edificadas con adobe reforzado en las comunidades de Las Cruces y El Cantón mantuvieron su integridad estructural, de acuerdo con la evaluación realizada por la organización.

Integrantes del proceso comunitario destacaron que este resultado confirma que el sistema constructivo cumple con criterios de seguridad sísmica y desmonta la idea ampliamente extendida de que el adobe representa un material frágil o inseguro.

Reconstrucción participativa y materiales locales fortalecen la resiliencia

Isadora Hastings García, representante de Cooperación Comunitaria, explicó que tras el impacto del huracán Otis, que golpeó Acapulco el 25 de octubre de 2023, las familias de Cacahuatepec decidieron reconstruir sus viviendas y cocinas mediante un modelo comunitario. Para ello, contaron con el acompañamiento de arquitectos y brigadistas, quienes impulsaron procesos de capacitación, formación participativa y recuperación de técnicas tradicionales, junto con refuerzos técnicos y estructurales.

Hasta ahora, el proyecto permitió la reconstrucción de 24 viviendas y cocinas. Después del sismo, 11 de ellas presentaron afectaciones menores, mientras que dos mostraron grietas superficiales, desprendimientos de revoques y desplazamientos limitados de algunas tejas.

Daños menores sin riesgos estructurales

Ingenieros de Grupo SAI, responsables del análisis estructural del proyecto, determinaron que estas afectaciones no comprometen la seguridad de las construcciones ni representan riesgo para las personas habitantes.

El director de Grupo SAI, Gerson Huerta, precisó que los daños corresponden a fisuras superficiales en recubrimientos, desprendimientos aislados de tejas y pequeñas separaciones en la unión entre el adobe y los elementos de concreto, condiciones habituales tras un evento sísmico.

Cooperación Comunitaria señaló que ninguna vivienda sufrió daños estructurales, y añadió que las reparaciones necesarias se limitan a labores sencillas de mantenimiento, sin requerir intervenciones mayores.

Isadora Hastings, quien coordina el proceso comunitario junto con las y los pobladores, afirmó que las viviendas pueden seguir habitadas con seguridad y aclaró que este tipo de reparaciones forman parte del mantenimiento regular después de un sismo.

“Las y los habitantes harán reparaciones en aplanados de tierra y tejas mediante el apoyo mutuo, ya que dominan las técnicas constructivas y el mantenimiento, lo que refuerza la autonomía comunitaria, la sostenibilidad del modelo y la eficacia del enfoque participativo”.

La representante de la organización indicó que Cooperación Comunitaria acompañará y supervisará estas labores con el fin de consolidar los aprendizajes técnicos adquiridos durante el proceso.

Hastings García recordó que las viviendas de adobe reforzado ya habían demostrado su resistencia durante el paso del huracán John, de categoría 3, entre el 23 y el 27 de septiembre de 2024, lo que reafirma la eficacia del sistema constructivo y la capacidad de organización de las comunidades ante fenómenos extremos.

Vivienda tradicional como estrategia de reducción de riesgos

Finalmente, Cooperación Comunitaria afirmó que la vivienda tradicional, diseñada y construida de manera participativa, constituye una estrategia clave para la reducción del riesgo y el fortalecimiento de la resiliencia comunitaria, además de disminuir el impacto ambiental.

“El uso de materiales naturales y locales, que además disminuye las emisiones de dióxido de carbono, junto con la participación directa y activa de la población en el diseño y construcción de sus viviendas, a partir de procesos accesibles y comprensibles, reduce la vulnerabilidad ante sismos y fenómenos extremos, y refuerza la capacidad de las comunidades para enfrentar un futuro cada vez más incierto”, expresó la organización.

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