Internacional

EE.UU. e Israel lanzan nueva ola de bombardeos masivos contra objetivos clave en Irán

Israel ordenó evacuar a los habitantes de 53 localidades en el sur de Líbano y el valle de la Bekaa, exigiendo que se alejen al menos un kilómetro de las zonas de combate

EE.UU. e Israel lanzan nueva ola de bombardeos masivos contra objetivos clave en Irán
Juan Ricardo Belmonte
marzo 07, 2026 7:40 pm

Beirut / Teherán, 7 de marzo de 2026, (NotiPress).-La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán entró en su segunda semana con una nueva oleada de ataques aéreos contra objetivos estratégicos iraníes. Durante la madrugada del sábado 7 de marzo, la aviación israelí bombardeó el aeropuerto internacional de Mehrabad en Teherán, instalaciones de defensa aérea del régimen y varias plantas desalinizadoras en la isla de Qeshm, mientras Irán respondió con lanzamientos de misiles y drones contra territorio israelí y bases militares estadounidenses en la región.

Las Fuerzas de Defensa de Israel confirmaron que más de 80 aviones de combate participaron en la ofensiva coordinada. Entre los objetivos destruidos se encuentran al menos 16 aeronaves vinculadas a la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (IRGC), que utilizaba el aeropuerto de Mehrabad como punto logístico para traslado de armas y recursos a grupos aliados en Medio Oriente.

El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, confirmó que las plantas desalinizadoras en Qeshm resultaron gravemente dañadas y responsabilizó directamente a Estados Unidos por la operación. “Estados Unidos cometió un crimen flagrante y desesperado al atacar una planta desalinizadora en la isla de Qeshm. El ataque interrumpió el suministro de agua en 30 poblaciones”, declaró. Araqchi advirtió que atacar infraestructura crítica “es un acto muy peligroso que tendrá graves consecuencias”.

Respuesta de Hezbolá y bombardeos israelíes en Líbano

Hezbolá entró formalmente en el conflicto al lanzar tres proyectiles contra el norte de Israel, en represalia por la muerte del ayatolá Ali Jameneí el sábado anterior. Aunque ninguno causó heridos ni daños significativos, el jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, advirtió que la milicia chií “pagará un alto precio” y que se avecinan “muchos días de combate”.

La aviación israelí respondió con más de 50 bombardeos en el sur de Líbano y barrios de Beirut (principalmente Dahiye, suburbios chiíes). El Ministerio de Sanidad libanés cifró los muertos en 52 y los heridos en 154 hasta última hora de la tarde. Los ataques destruyeron instituciones civiles asociadas a Hezbolá, como la entidad financiera Qard al Hasan, que Israel considera tapadera para su financiación.

Uno de los bombardeos mató a Adham al Othman, jefe en Líbano del brazo militar de la Yihad Islámica Palestina (aliado de Hamás y Hezbolá).

Israel ordenó evacuar a los habitantes de 53 localidades en el sur de Líbano y el valle de la Bekaa, exigiendo que se alejen al menos un kilómetro de las zonas de combate. El éxodo colapsó carreteras hacia el norte: familias reportaron más de 14 horas para recorrer trayectos que normalmente toman una hora.

Líbano prohíbe actividad militar de Hezbolá

Tras una reunión de emergencia del Consejo de Ministros, el primer ministro libanés Nawaf Salam anunció la prohibición total de toda actividad militar de Hezbolá y cualquier nuevo ataque desde territorio nacional.

“Debe entregar sus armas ilegales y seguir siendo un partido político”, declaró Salam. Ordenó a las fuerzas de seguridad impedir cualquier acción armada y detener a los infractores. El ejército continuará “implementando su plan” para desarmar grupos armados (incluidos palestinos) “por todos los medios posibles”.

El presidente Joseph Aoun criticó tanto a Israel como a Hezbolá por arrastrar al país a guerras ajenas: “Líbano no tiene nada que ver con estos conflictos”.

Mohamed Raad, jefe del bloque parlamentario de Hezbolá, rechazó las decisiones de Beirut y las calificó de “arrogantes”. “Los libaneses esperaban una decisión que rechazara la agresión israelí”, afirmó.

Consecuencias y reacciones

La decisión del gobierno libanés busca llevar al terreno legal una pugna con Hezbolá que no puede librar militarmente: la milicia sigue siendo el actor armado más poderoso del país y ha amenazado con revivir los fantasmas de la guerra civil si se intenta su desarme total.

Muchos chiíes expresan en privado desencanto con la decisión de entrar ahora en la guerra, cuando Hezbolá permaneció al margen durante la ofensiva contra Irán en junio pasado. Creen que los intereses de Teherán prevalecen sobre los de Líbano.

El sur de Líbano y Dahiye viven bajo miedo constante. Decenas de miles siguen desplazados desde el alto el fuego de noviembre 2024, mientras Israel mantiene ocupados seis enclaves fronterizos y bombardea casi a diario posiciones de Hezbolá.

El ministro de Finanzas israelí Bezalel Smotrich confirmó que no evacuarán a residentes del norte de Israel porque planean defenderlos desde territorio libanés. El ministro de Defensa Israel Katz amenazó al líder de Hezbolá Naim Qassem con que “puede acabar como Jameneí si sigue su camino”.

México, a través de la SRE y la presidenta Sheinbaum, llamó a la paz y al diálogo, mientras la comunidad internacional observa con alarma la posible expansión del conflicto.

«