Minerías en la Sierra Norte de Puebla bajo señalamiento por daños ambientales
La preocupación ambiental se refleja también en la escasez de agua
29 de abril de 2026.- En la comunidad de Metepec, en Zacatlán, Puebla, habitantes denuncian un deterioro ambiental y social vinculado a la actividad de minería de feldespato, que ha transformado su entorno con polvo en el aire, manantiales secos y agua contaminada.
De acuerdo con datos federales, Puebla aporta el 99% del feldespato del país, con más de 367 mil toneladas producidas en 2024, mientras que en la Sierra Norte se concentran las principales afectaciones, según señalan pobladores.
Ramón Ortega Flores, representante del Comité Ciudadano de la Zona Alta de Zacatlán en Defensa del Agua, explicó que universidades como la Iberoamericana y la Autónoma de Chapingo han realizado estudios para evaluar el impacto de empresas como COVIA Holdings LLC, Feldmex, Ecominerali Mexicana y PROKER, dedicadas a la minería a cielo abierto.
El activista advirtió que la exposición al sílice contenido en los residuos del feldespato supera los límites establecidos por la norma ambiental, lo que puede provocar enfermedades respiratorias graves como fibrosis pulmonar y cáncer de pulmón.
Ortega Flores señaló que las minas operan desde hace más de dos décadas con permisos federales, pero sin consulta previa a las comunidades. Afirmó que los habitantes no fueron informados sobre la instalación ni sobre la expansión de los proyectos mineros en la zona.
La preocupación ambiental se refleja también en la escasez de agua. Habitantes reportan la desaparición de manantiales como Los Baños, Las Canoas, Tecoxcolman, Agua Ardiente y Pozo Navidad, además del arroyo Los Manzanos, situación que agravó la crisis hídrica en los últimos cinco años.
Investigaciones académicas citadas por la comunidad señalan que la minería a cielo abierto puede reducir el nivel de los acuíferos y contaminar el agua por la mezcla de polvo y residuos minerales, afectando no solo el consumo humano, sino también la agricultura y la ganadería.
Los pobladores aseguran haber solicitado en diversas ocasiones la intervención de dependencias federales como Semarnat, Profepa y Conagua, sin obtener hasta ahora resultados claros sobre el impacto ambiental de las minas.
Asimismo, denuncian que, aunque el municipio ha recibido ingresos por la actividad minera, no se han concretado obras comprometidas para resolver la falta de agua, como la perforación de pozos comunitarios.
Hasta el momento, la comunidad mantiene sus exigencias de información, monitoreo ambiental y atención a la crisis hídrica que atribuyen directamente a la actividad minera en la región.
