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México vuelve a creer… ¿Y si sí?

Opinión de Celestino Cesáreo Guzmán

México vuelve a creer… ¿Y si sí?
Zoel Rodríguez
julio 02, 2026 1:18 pm

02 de julio de 2026.- Hay momentos en los que un partido de futbol deja de ser solamente un partido.
Se convierte en una conversación nacional, en una emoción compartida, en un espejo donde millones de personas vuelven a reconocerse. Eso ocurrió con esta Selección Mexicana.

Durante muchos años aprendimos a protegernos de la ilusión. Después de tantas eliminaciones, de tantos “casi”, de tantas decepciones, los mexicanos comenzamos a celebrar con moderación. Nos acostumbramos a pensar que el límite estaba escrito de antemano.

Pero esta generación decidió no cargar con ese peso.
Primero rompió una barrera que llevaba cuarenta años intacta al vencer a Ecuador en un partido de eliminación directa, algo que no ocurría desde aquel inolvidable Mundial de 1986.

No es poca cosa.

Porque más allá del resultado, esta generación transmite algo que durante mucho tiempo pareció perdido: personalidad, identidad y la convicción de competir de tú a tú frente a cualquiera.

Y quizá por eso una frase comenzó a recorrer las redes sociales, las conversaciones familiares y los cafés del país:
“¿Y si sí?”

Palabras que parecen sencillas, pero que dicen mucho sobre el estado de ánimo de una nación.

¿Y si sí podemos volver a competir con los grandes?
¿Y si sí estamos frente al inicio de una nueva etapa para el futbol mexicano?
¿Y si sí el relevo generacional finalmente llegó?

Esa pregunta encierra algo más profundo que una expectativa deportiva. Habla de recuperar la confianza después de muchos años de resignación. Habla de volver a creer.

Y esa quizá sea la victoria más importante.

Porque este equipo no depende únicamente de figuras consolidadas como Raúl Jiménez o Julián Quiñones. Detrás viene una generación que ilusiona por su talento y, sobre todo, por su personalidad.

Gilberto Mora juega con una madurez impropia de su edad; Obed Vargas entiende el juego como si llevara una década en la élite; Brian Rodríguez confirma que los jóvenes mexicanos ya no sienten complejo alguno frente a los grandes escenarios. Y nuestro paisano Orbelín Pineda volvió a demostrar por qué representa el talento guerrerense con ese disparo extraordinario que estuvo a centímetros de convertirse en uno de los goles del Mundial.

Este relevo generacional ya llegó.

Y eso quizá sea más importante que cualquier marcador.

Sin embargo, en medio de la alegría también hubo noticias que nos recordaron el valor de la vida. En distintos puntos del país se registraron accidentes y tragedias durante los festejos.

Es doloroso.

La emoción nunca debería terminar en luto. Celebrar también significa cuidar al de al lado, regresar con bien a casa, entender que ninguna victoria vale una vida humana. El mejor homenaje para quienes lamentablemente ya no están es aprender que la pasión también puede vivirse con responsabilidad.

Ahora viene un nuevo desafío.
El domingo, frente a Inglaterra, México tendrá enfrente a una de las selecciones con mayor tradición del futbol mundial. Será un partido de enorme exigencia táctica, física y mental.

No hay espacio para el triunfalismo.
Pero tampoco para el miedo.

Este equipo ya demostró que pertenece a esta conversación.

Pase lo que pase el domingo, algo cambió para siempre.

Durante años escuchamos hablar del quinto partido como una frontera imposible. Hoy descubrimos que las barreras también existen para romperse.

El futbol, como la vida y como la política, suele premiar a quienes trabajan durante años cuando pocos creen en ellos.

Hoy México vuelve a creer.

No porque haya desaparecido la exigencia. Al contrario, ahora será mayor. Pero por primera vez en mucho tiempo existe una generación que juega con identidad, carácter y hambre de trascender.

El sueño dejó de parecer un accidente.
Empieza a parecer un proyecto.

Y quizá por eso la pregunta que hoy recorre todo México ya no suena ingenua.
Suena posible.

¿Y si sí?

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