Lo desalojan de su local tras incendio y los bomberos le cobran el agua; Vive emprendedor calvario en Guanajuato
Adín no solo fue victima del fuego que destruyó la madera del almacén, trabajos ya casi terminados para entregar a corto plazo y máquinas
Hace un mes inició el calvario de pérdida, abuso y corrupción para el empresario Adín Márquez Fernández. Emprendedor desde hace casi 20 años, vio su negocio de maderas finas volverse cenizas a causa de los incendios forestales que han azotado Guanajuato y Querétaro.
Adín no solo fue victima del fuego que destruyó la madera del almacén, trabajos ya casi terminados para entregar a corto plazo y máquinas. También los abusos y la corrupción de las autoridades siguen avivando las llamas de la injusticia.
La tragedia comenzó un 17 de abril cuando un incendio forestal en El Sabino, cerca de Apaseo el Alto, Guanajuato comenzó a arrasar tierras cercanas a su negocio.
El grupo en Facebook “Apaseo el Alto te llevo en el corazón” reportó el inicio de estos incendios una noche antes en una primera publicación https://www.facebook.com/share/r/1F1vknvN9y/?mibextid=wwXIfr. Ahí alertaban de un incendio forestal y llamaban a tener precaución.
El incendio continuó la mañana siguiente y alertaban que ya estaba cerca de la inmobiliaria “ciudad Maderas” y de la concretera CEMEX: https://www.facebook.com/share/r/1C3mSLqDF3/?mibextid=wwXIfr.
El fuego continuó creciendo hasta que llegó a una gasolinería de PEMEX y al negocio de maderas finas que Adín Márquez hizo crecer con el patrimonio de su vida.
Tras la conflagración, las autoridades culparon a su negocio de haber sido el causante del incendio, sin embargo gracias a los videos de “Apaseo el Alto te llevo en el corazón” se logró desmentir la versión ya que un día antes se advirtió de este incendio y las autoridades nunca hicieron algo por sofocar las llamas.
¡Le cobran el agua!
Cuando los bomberos por fin llegaron al negocio de maderas finas, no quisieron apagar las llamas en su totalidad. Solo atacaron en una parte de la bodega y en un hecho insólito le informaron que para continuar apagando el fuego ¡tenía que pagar el agua de sus pipas y motobombas!
Con su inversión hecha cenizas, Adín Márquez ya no pudo cumplir el jugoso deseo de los bomberos quienes vieron frustrados sus sueños de embolsarse una lana en lugar de cumplir con el heroísmo que los caracteriza.
Lo desalojan de su local, el 911 como siempre no contesta.
Semanas después, un grupo de hombres presuntamente armados y con la complicidad de los dueños de la bodega de madera que rentaba Adín Márquez llegaron al lugar en donde los trabajadores aún hacían labores de sofocación e intentaban recuperar algo de lo perdido y los corrieron con amenazas.
Sin mediar palabras y solo con insultos, los trabajadores fueron expulsados y procedieron a soldar las puertas con el equipo especial que llevaban. Lo poco que se salvó del incendio fue secuestrado y robado.
En ese momento, se llamó al 911 para solicitar auxilio de los cuerpos de seguridad. No contestaron. Ya cerca del décimo intento una operadora tomó la llamada y le dijo que “no era el 911 de Apaseo” y que no podían atender su reporte. Claramente la llamada se hacía desde ese municipio, ¿burocracia, tortuguismo, complicidad de las autoridades?
Actualmente Adín Márquez continúa completamente desamparado. Tres amigos abogados y los hermanos de la comunidad católica en la que participa desde joven apoyan con recursos legales y oraciones, tratando de que la Cuaresma de Adín y su familia no se extienda más tiempo.
