Guerrero

El legado de Tico Mendoza: identidad, humor y orgullo costeño

Con frases inolvidables y un humor lleno de picardía, el comediante guerrerense dejó una profunda huella en la cultura de la Costa Chica

El legado de Tico Mendoza: identidad, humor y orgullo costeño
Adriana Olea
junio 07, 2025 12:11 pm

Acapulco, Gro., 07 de junio del 2025.- José Alfredo “Tico” Mendoza, mejor conocido como el arrecho de la costa, falleció este viernes a los 51 años, tras varios días hospitalizado en Acapulco debido a complicaciones de salud que lo mantenían en estado delicado.

Famoso por frases como “¡ella mayeya!”, “¡ay padre santo!” y “¡mi madre tan chula!”, Tico Mendoza se convirtió en un personaje entrañable que siempre celebró con humor la cultura, tradiciones y gastronomía de la Costa Chica de Guerrero.

El origen de Tico Mendoza

Originario de la comunidad de El Pitayo, en el municipio de Cuajinicuilapa, Tico fue hijo de Aurora López e Hilario Mendoza, y creció en un entorno familiar caracterizado por el trabajo y el arraigo comunitario.

Su apodo lo heredó de su padre, en alusión al tico tico, como se le conoce localmente al pájaro carpintero por su característico sonido al picar.

Más tarde, se trasladó a Acapulco para cursar estudios en la Escuela Superior de Ciencias Sociales, donde obtuvo el título de licenciado en Derecho, logro que él mismo reconocía como una meta alcanzada con esfuerzo.

Primeros pasos como poeta y humorista

Durante su estancia en Acapulco, Tico fue uno de los fundadores de la colonia 7 de Junio en 1998. En ese tiempo, participó en la Asociación de Ometepequenses, lo que lo llevó a conocer a Eloina López Cano, directora del Sol de Acapulco, quien le abrió las puertas para publicar sus primeras poesías en el diario.

A partir del año 2001, Tico Mendoza comenzó a dedicarse formalmente a la comedia, presentando shows en vivo en distintas ciudades del estado y del país, llevando su carisma también a escenarios en Estados Unidos.

Un estilo inconfundible

Tico destacó por su forma espontánea de contar chistes, con un lenguaje popular e improvisado, cargado de identidad costeña y picardía.

Hoy, su partida deja un gran vacío en la comedia guerrerense, pero también un legado de humor, cultura y resistencia afromexicana que perdurará en la memoria de quienes lo escucharon alguna vez decir: “¡ella mayeya!”.

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