Acusan en EE.UU. a Nassón Joaquín García por crimen organizado y tráfico sexual
Durante décadas utilizó su posición para abusar de niñas y mujeres, y que su madre y otros colaboradores participaron en la red de encubrimiento
Nueva York, 10 de septiembre del 2025.- Naasón Joaquín García, líder de la iglesia La Luz del Mundo, fue acusado de conspiración de crimen organizado y tráfico sexual por presuntamente victimizar a miembros de la congregación durante décadas, informaron las autoridades el miércoles.
El líder religioso, de 56 años, ya cumple una condena de más de 16 años en una prisión de California tras declararse culpable en 2022 de dos cargos estatales por abuso sexual de jóvenes seguidores.
Investigación Federal en Nueva York
Un jurado federal investigador en Nueva York emitió la acusación, que también involucra a otras cinco personas, incluida la madre de Naasón.
La acusación afirma que García y sus cómplices explotaron la iglesia para facilitar un abuso sexual sistemático de niños y mujeres, incluso produciendo material de abuso sexual infantil.
García fue puesto bajo custodia federal el miércoles en Chino, California, donde cumple su condena.
Además, uno de los acusados fue detenido en Los Ángeles y otro en Chicago, mientras que tres permanecen prófugos, informaron las autoridades.
Se aprovechó de la fe para cometer delitos
Los fiscales sostienen que Naasón Joaquín usó su influencia espiritual para obligar a niñas y mujeres a tener relaciones sexuales, asegurándoles que así alcanzarían la salvación o que serían condenadas si se negaban.
Según la acusación, algunos de los colaboradores intentaron destruir pruebas e intimidaron a las víctimas tras el arresto de García, presionándolas para firmar declaraciones falsas, redactando sermones que las desacreditaban y reforzando la idea de que dudar del “apóstol” era un pecado.
Autoridades hablan de explotación y coacción
En un comunicado, el fiscal federal Jay Clayton señaló que García y los demás “explotaron la fe de sus seguidores para aprovecharse de ellos” y que, cuando fueron confrontados, “utilizaron su influencia religiosa y poder financiero para intimidar y coaccionar a las víctimas para que permanecieran en silencio sobre el abuso que habían sufrido”.
Por su parte, Ricky J. Patel, jefe de la oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional en Nueva York, destacó que los cargos fueron resultado de una “investigación de años que abarcó el país e involucró el apoyo de docenas de valientes víctimas”
