Aumentan casos de H3N2: cierran escuelas y se refuerza el llamado urgente a vacunación
De acuerdo con los especialistas, los síntomas de H3N2 no se diferencian mucho de los de otros tipos de gripe: fiebre, tos, dolor de garganta, congestión nasal, dolores musculares, dolor de cabeza y cansancio generalizado.
Ciudad de México, 11 de diciembre de 2025.- Una nueva ola de gripe A(H3N2), impulsada por la variante subclade K, está llevando al límite a hospitales del hemisferio norte y devolviendo el cubrebocas a los espacios cerrados. En Europa, las salas de urgencias se desbordan, las cirugías no urgentes se posponen y algunas escuelas cierran temporalmente ante brotes de influenza. La respuesta de organismos internacionales apunta a reforzar la vacunación y la vigilancia sanitaria.
La OMS observa una actividad de influenza más alta de lo habitual en esta etapa de la temporada. El virus A domina los contagios, con un ascenso constante de A(H3N2). Aunque el subclade K muestra cambios genéticos, no hay evidencia de que cause enfermedad más severa. La verdadera amenaza es la cantidad de contagios y su efecto sobre sistemas de salud ya saturados, especialmente para adultos mayores y personas vulnerables.
En Estados Unidos, los CDC han encendido las alertas al clasificar este subclado de H3N2 como “antigénicamente distinto” del virus elegido para la vacuna de la temporada 2025-2026. Aunque no es una coincidencia exacta, los especialistas aseguran que la inmunización mantiene una protección sólida contra complicaciones graves. Por ello, llaman a los grupos de riesgo a vacunarse cuanto antes. Desde el otoño, las muestras analizadas en sus laboratorios muestran un crecimiento constante de esta variante.
Europa activa medidas por H3N2
En diversos países europeos, la temporada de influenza avanza con una intensidad poco habitual. En Inglaterra y otras regiones del Reino Unido, varios hospitales han activado incidentes críticos ante el incremento de pacientes con gripe y otros virus respiratorios, sumado a la demanda estacional. Esto ha llevado a la saturación de camas en áreas de urgencias y medicina interna, y a retomar medidas como el uso obligatorio de cubrebocas dentro de las instalaciones y la limitación de visitas en zonas sensibles.
La prensa local también ha reportado cierres breves de escuelas y el envío de grupos completos a sus hogares cuando se presentan brotes de influenza con altos niveles de ausentismo. Aunque no existe una instrucción generalizada a nivel nacional, estos episodios evidencian cómo la circulación de H3N2 puede interrumpir la actividad escolar en ciertas comunidades, especialmente cuando coincide con otros virus que afectan a menores.
En Irlanda y distintos países de la región, las autoridades sanitarias han emitido recomendaciones similares: evitar acudir a hospitales salvo en emergencias, usar mascarilla en centros médicos y transporte público, permanecer en casa si hay fiebre o malestar marcado y reforzar la vacunación en personas mayores de 60 o 65 años. Con estas acciones buscan disminuir la presión sobre el sistema hospitalario y proteger a los sectores más vulnerables.
América refuerza la vigilancia sanitaria
En América, la Organización Panamericana de la Salud señala que la región vive una temporada desafiante de virus respiratorios, marcada por el aumento simultáneo de casos de influenza, COVID-19 y otras infecciones. Aunque la influenza A(H1N1)pdm09 continúa siendo la variante predominante en varios países, la presencia de H3N2 crece de manera constante. Por ello, la OPS insta a los gobiernos a mantener una vigilancia genómica activa para identificar la posible expansión del subclade K y a fortalecer las campañas de vacunación estacional dirigidas a grupos vulnerables como personas con enfermedades crónicas, personal sanitario, mujeres embarazadas y población infantil.
De acuerdo con los especialistas, los síntomas de H3N2 no se diferencian mucho de los de otros tipos de gripe: fiebre, tos, dolor de garganta, congestión nasal, dolores musculares, dolor de cabeza y cansancio generalizado. En niñas y niños pueden aparecer además vómitos, dolor de oído o somnolencia excesiva. Las autoridades sanitarias recomiendan buscar atención médica si surgen señales de alarma, como dificultad para respirar, dolor en el pecho, confusión, un empeoramiento repentino o si la persona pertenece a un grupo con mayor riesgo de complicaciones.
Recomendaciones para protegerse
La vacunación anual contra la influenza sigue siendo la medida más efectiva para reducir hospitalizaciones y muertes, especialmente en personas mayores, menores de cinco años, embarazadas, pacientes con enfermedades crónicas y personal de salud. Las autoridades también recomiendan el uso de cubrebocas en hospitales, consultorios, transporte público y otros espacios cerrados con alta afluencia, sobre todo en personas con síntomas respiratorios o que conviven con grupos vulnerables.
Quienes presenten fiebre, dolores musculares intensos o malestar general que dificulte sus actividades deben permanecer en casa para evitar brotes en escuelas y centros de trabajo. La higiene frecuente de manos—ya sea con agua y jabón o con gel a base de alcohol—y evitar tocarse la cara con las manos sucias siguen siendo prácticas esenciales para cortar cadenas de contagio.
Otra recomendación clave es mantener una vigilancia cercana de los síntomas en niñas y niños: si están enfermos deben quedarse en casa y recibir atención médica si el malestar empeora o dura más de lo habitual. Tanto la OMS como los CDC recuerdan que la combinación de vacunación, uso de cubrebocas en espacios de riesgo, higiene de manos y aislamiento domiciliario ante síntomas respiratorios ha demostrado ser eficaz para frenar la transmisión. El mensaje central es priorizar la prevención, proteger a los grupos vulnerables y evitar que los hospitales se saturen durante el invierno.
