La verdad tras Pyramid Mountain, la ‘pirámide’ de la Antártida
Su apariencia, similar a las pirámides egipcias, ha generado teorías conspirativas que la vinculan con civilizaciones antiguas
Ubicada en las Montañas Quartermain, en el corazón de la Antártida, Pyramid Mountain ha despertado teorías y especulaciones debido a su sorprendente simetría. Su apariencia, similar a las pirámides egipcias, ha generado teorías conspirativas que la vinculan con civilizaciones antiguas o incluso con presencias extraterrestres.
Con 2,120 metros de altura, esta formación rocosa es un nunatak, un pico que sobresale de un glaciar. Según la comunidad científica, su forma se debe a millones de años de erosión glacial y fracturas naturales en la roca, un fenómeno común en regiones de alta montaña. Sin embargo, su aparente perfección geométrica ha sido suficiente para alimentar toda clase de teorías pseudocientíficas.
En internet abundan especulaciones sobre un posible origen artificial, con afirmaciones que sugieren que Pyramid Mountain podría ocultar una estructura construida por alguna civilización perdida.
Documentales y foros en línea han avivado estas ideas, aunque hasta el momento no existe evidencia que respalde tales hipótesis.
Los expertos subrayan que Pyramid Mountain no es única. Existen otras formaciones similares en diferentes partes del mundo, donde la acción del hielo y el viento ha moldeado picos con perfiles geométricos.
Además, es importante no confundirla con otra montaña en las Montañas Ellsworth, también en la Antártida, que ha sido objeto de teorías similares.
Pese a la fascinación que genera, la ciencia ha sido contundente: Pyramid Mountain es un monumento natural, esculpido por el tiempo y no por manos humanas.
