Loro nocturno de Nueva Zelanda revive gracias a técnica de inseminación artificial
Esta ave nocturna, que no vuela y pesa hasta 4 kilogramos, ha encontrado una nueva esperanza gracias a la ciencia.
Kākāpō, el loro más raro del mundo, enfrenta una lucha por la supervivencia. Con apenas unos 250 ejemplares vivos en las islas de Nueva Zelanda, esta ave nocturna, que no vuela y pesa hasta 4 kilogramos, ha encontrado una nueva esperanza gracias a la ciencia.
Investigadores internacionales lograron aumentar la tasa de reproducción del kākāpō mediante una técnica avanzada de inseminación artificial, según un estudio publicado en PLOS ONE. Este peculiar loro, cuyo canto retumba desde agujeros en la tierra para atraer pareja, presenta una serie de desafíos reproductivos: baja fertilidad, alta mortalidad embrionaria y reproducción condicionada a la fructificación de árboles como el rimu, cada dos a cinco años.
La llegada de especies invasoras como ratas y comadrejas, traídas por colonos europeos, diezmó su población. Para protegerlos, los últimos kākāpō fueron trasladados a islas libres de depredadores. Aun así, su número sigue siendo crítico.
Durante la temporada de cría de 2019, los científicos recolectaron semen de 20 machos mediante una sonda multipolar diseñada para aves grandes. Posteriormente, inseminaron artificialmente a 12 hembras, logrando elevar la tasa de fertilidad del 29.4% al 70%.

Cuatro polluelos nacieron gracias a este método, algunos descendientes de machos que nunca habían logrado reproducirse, lo que permitió conservar genes únicos de la especie.
La iniciativa representa más que un intento de conservación: es un esfuerzo por preservar una historia evolutiva única. Ahora, los expertos trabajan en protocolos para almacenar y criopreservar semen, con la esperanza de repetir el éxito en futuras temporadas.
La tecnología veterinaria ofrece un respiro a esta especie emblemática, símbolo de los desafíos y promesas de la conservación moderna.
