Millonario muere durante cacería; lo corneó búfalo en safari africano
Asher Watkins intentaba cazar al animal cuando fue embestido; el búfalo salió ileso
Limpopo, Sudáfrica.– El millonario texano Asher Watkins, conocido por vender ranchos de lujo y miembro del polémico Dallas Safari Club, murió corneado por un búfalo africano durante un safari de caza en la región de Limpopo, en Sudáfrica.
El incidente ocurrió mientras Watkins rastreaba al animal con la intención de cazarlo. El millonario, confiado en su arma y experiencia, resultó sorprendido por el búfalo del Cabo —una especie que puede alcanzar hasta 1.3 toneladas—, el cual lo embistió con fuerza letal.
Según testigos, Watkins murió en el acto. El búfalo, apodado entre los locales como “la Muerte Negra”, salió completamente ileso.
El poder de la naturaleza
El safari lo organizó la empresa Coenraad y Vermaak Safari, que envió un comunicado tras la tragedia:
“Lamentamos profundamente el fallecimiento del señor Watkins y nos solidarizamos con sus seres queridos.”
El empresario estaba acompañado por su madre, su padrastro y su hermano, quienes lo esperaban mientras él realizaba la expedición de caza.
¿Quién era Asher Watkins?
Originario de Texas, Watkins formaba parte del Dallas Safari Club, una organización exclusiva y controvertida por promover safaris de caza en África y otras partes del mundo. Se le conocía por coleccionar trofeos de animales salvajes y vender propiedades de alto valor destinadas a la caza deportiva.
Algunos usuarios en redes sociales señalaron el fallecimiento como un caso de “karma instantáneo” y ha reavivado el debate sobre la caza de animales por placer.
¿Cómo es el búfalo africano?
El búfalo cafre o africano es un animal robusto, social y altamente protector de su manada. Vive en grupos de hasta mil ejemplares, con un sistema de defensa que incluye formaciones circulares para resguardar a sus crías y ataques coordinados contra depredadores.
Aunque sus sentidos como la vista y el oído son limitados, su olfato es extremadamente agudo, lo que les permite detectar amenazas con rapidez. A menudo considerados tranquilos, su comportamiento puede volverse feroz si perciben peligro.

Su imponente fuerza y su capacidad de reacción lo convierten en uno de los animales más peligrosos del continente africano para los cazadores.
El caso de Watkins ha sido interpretado por muchos como una advertencia sobre los riesgos de subestimar a la naturaleza, que, como quedó demostrado, no necesita armas para defenderse.
