Internacional

Muere Sebastião Salgado, el fotógrafo que retrató la dignidad humana y la Amazonía

El reconocido fotoperiodista brasileño falleció a los 81 años. Su legado visual y su compromiso con las causas sociales y ambientales marcaron la historia de la fotografía documental

Muere Sebastião Salgado, el fotógrafo que retrató la dignidad humana y la Amazonía
Adriana Olea
mayo 23, 2025 1:14 pm

Ciudad de México, 23 de mayo del 2025.- El fotoperiodismo mundial perdió este viernes a uno de sus más grandes exponentes. Sebastião Salgado, el fotógrafo brasileño que dedicó su vida a documentar la condición humana y la majestuosidad de la Amazonía, falleció a los 81 años, según confirmaron fuentes cercanas a su familia al diario O Globo.

Reconocido por su profundo compromiso ético y estético, Salgado dejó una obra que trasciende fronteras y géneros, con series fotográficas que retrataron tanto el sufrimiento como la resiliencia humana, así como la riqueza natural amenazada por la acción del hombre.

Una carrera llena de reconocimientos internacionales

A lo largo de su trayectoria, Salgado fue galardonado con premios de prestigio mundial como el Premio Princesa de Asturias, el Praemium Imperiale otorgado por la familia imperial japonesa, y la beca de la W. Eugene Smith Memorial Fund, entre muchos otros. También fue nombrado Miembro honorario de la Academia de Artes y Ciencias de Estados Unidos.

Su obra fue compilada en libros fundamentales como Genesis, Éxodos y Sebastião Salgado. Amazonía, y ha sido expuesta en los principales museos y galerías del mundo, incluyendo sedes en Brasil, Francia y México.

Su última visita a México

El pasado febrero, Salgado visitó la Ciudad de México para inaugurar su exposición Amazônia en el Museo Nacional de Antropología, donde fue recibido como una leyenda viva de la fotografía documental. Su presencia atrajo a decenas de fotoperiodistas y admiradores que esperaban una firma o una imagen junto al “Maestro”. La exposición cerró el 4 de mayo, marcando una de las últimas exhibiciones en vida del autor.

Acompañado de su esposa y colaboradora clave, Lélia Wanick Salgado, el fotógrafo mostró siempre paciencia y generosidad con la prensa, pese al evidente cansancio físico.

De la economía a la imagen: la historia de un viraje vital

Nacido el 8 de febrero de 1944 en Aimorés, en el estado brasileño de Minas Gerais, Salgado estudió Derecho y luego Economía. Militante de izquierda, emigró a Francia en 1969 para huir de la dictadura brasileña junto a Lélia, quien compró su primera cámara.

Después de probarla en África, Salgado decidió abandonar su carrera como economista –incluso rechazando una oferta del Banco Mundial– para entregarse a la fotografía. En 1979 se unió a la legendaria agencia Magnum y en 1981 captó uno de los momentos más icónicos de su carrera: el intento de asesinato de Ronald Reagan.

“El extranjero no existe”: la filosofía de un testigo global

Su primer gran libro, Otras Américas (1984), lo consagró como un narrador visual de los pueblos indígenas. Luego vendrían obras claves como Éxodos (2000), un retrato crudo de las migraciones forzadas, y Genesis (2013), una exploración de los rincones aún vírgenes del planeta.

Salgado fue acusado por algunos de estetizar la miseria, pero él defendía su método: “Antes de disparar hay que estar ligado al fenómeno”, decía. Su ética se reflejaba en pasar largos periodos con sus sujetos, a quienes retrataba con sus inseparables cámaras Leica.

Defensa de la Amazonía y legado ambiental

Durante los últimos años, Salgado centró su atención en la selva amazónica, un trabajo que duró siete años y culminó en la exposición Amazonía. Férreo crítico del presidente Jair Bolsonaro, denunció la apertura de la selva a actividades extractivas.

En su estado natal, fundó el Instituto Terra, un ambicioso proyecto de reforestación que, hasta 2022, contaba con el respaldo de unos 3.000 propietarios de tierras.

En una entrevista en 2016, Salgado resumió la esencia de su visión del mundo:

“Existe una cosa artificial que se llama fronteras. En todas partes, vi al mismo ser humano. El extranjero no existe”.

«