Papa León XIV aterriza en Beirut y respalda la solución de dos Estados para Israel y Palestina
Este lunes, el papa viajará en automóvil al monasterio de Marjayoun, cerca de la frontera con Israel, para visitar la tumba de San Charbel Makhluf
Beirut, Líbano, 30 de noviembre de 2025 – El papa León XIV desembarcó este domingo en el aeropuerto internacional Rafic Hariri de Beirut bajo una leve llovizna, donde reiteró el respaldo de la Santa Sede a la solución de dos Estados –uno israelí y otro palestino– como la única vía viable para resolver el conflicto en Medio Oriente. El pontífice, de 70 años y en su primer viaje apostólico al extranjero, trajo un mensaje de esperanza a un Líbano de 5.8 millones de habitantes azotado por violencia, crisis económica y tensiones fronterizas con Israel.
“La Santa Sede apoya públicamente la proposición de una solución de dos Estados desde hace varios años. Sabemos todos que Israel sigue sin aceptarla. Pero nosotros la consideramos como la única solución capaz de resolver el conflicto actual”, declaró León XIV ante la prensa en un breve encuentro al llegar, en la segunda etapa de su gira que inició en Turquía el 27 de noviembre. El viaje, programado hasta el 2 de diciembre, cumple una promesa de su predecesor, el papa Francisco, y coincide con un contexto de alto el fuego frágil tras la guerra de 2024 entre Israel y Hezbolá.
El presidente libanés Joseph Aoun y el primer ministro Nawaf Salam recibieron al Sumo Pontífice en el aeropuerto, junto a representantes de diversas confesiones religiosas. León XIV se trasladó de inmediato al Palacio Presidencial, donde plantaron un cedro –símbolo nacional– en el jardín para conmemorar la visita. En su discurso allí, invocó las palabras de Francisco: “La paz es posible y se construye”, y llamó a líderes religiosos a priorizar el entendimiento mutuo.
Un bálsamo para cristianos y una nación en ruinas
Los cristianos, que representan un tercio de la población libanesa y forman un baluarte clave en la región, aguardaban con ansiedad al papa, cuya presencia el arzobispo greco-católico melquita de Beirut, Jorge, califica como un “signo de esperanza en un momento muy difícil”. “Los libaneses están preocupados por el futuro y temen el regreso a una guerra total con Israel”, advirtió el prelado, al recordar el reciente asesinato del número dos de Hezbolá, que exacerbó las tensiones pese al cese al fuego mediado por Estados Unidos en 2024.
El Líbano arrastra una sucesión de catástrofes: desde el colapso del sistema bancario y la moneda en 2019, que evaporó ahorros y generó escasez de combustible, electricidad y medicinas, hasta la explosión en el puerto de Beirut en agosto de 2020. Aquel estallido de 2.750 toneladas de nitrato de amonio causó 218 muertes, miles de heridos y daños por miles de millones de dólares; la investigación se estanca sin condenas. León XIV dedicará la mañana del martes –día de su regreso a Roma– a honrar a las víctimas en el sitio y reunirse con sobrevivientes.
Agenda: Diálogo interreligioso y gestos de solidaridad
Este lunes, el papa viajará en automóvil al monasterio de Marjayoun, cerca de la frontera con Israel, para visitar la tumba de San Charbel Makhluf, el santo maronita canonizado por Pablo VI en 1977. El presidente Aoun lo recibirá allí. Posteriormente, presidirá un encuentro ecuménico e interreligioso en Beirut, seguido de una misa multitudinaria en el paseo marítimo, donde multitudes con banderas vaticanas y libanesas desafiaron la lluvia para aclamarlo.
La gira, bajo el lema “Benditos los que trabajan por la paz”, busca consolar a una sociedad civil dinámica pero exhausta, rica en jóvenes que “expresan los sueños de todo un país”, como destacó León XIV en su primer alocución libanesa. El Vaticano enfatiza que el viaje no se pospuso pese a bombardeos israelíes recientes en el sur de Beirut, con medidas de seguridad reforzadas.
Esta visita, la primera papal al Líbano desde la de Benedicto XVI en 2012, resalta el rol diplomático del Vaticano en Medio Oriente. León XIV, primer pontífice estadounidense, hereda un legado de llamados a la armonía en una región donde el diálogo interreligioso contrasta con la sombra de conflictos persistentes. Analistas ven en su respaldo explícito a la solución de dos Estados un desafío directo a la política israelí, en un momento de tensiones renovadas.
