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Pizzaballa, el cardenal discreto que podría sorprender en el próximo cónclave

Muchos lo ven como un cardenal con el porte y la elegancia italiana, pero libre de los vicios que a veces se atribuyen a la curia romana

Pizzaballa, el cardenal discreto que podría sorprender en el próximo cónclave
Adriana Olea
mayo 06, 2025 2:28 pm

Ciudad del Vaticano, 06 de mayo del 2025.— El nombre de Pierbattista Pizzaballa, arzobispo de Jerusalén y fraile franciscano, resuena con fuerza entre los posibles sucesores del Papa Francisco. A sus 60 años, pastorea una Iglesia pequeña y empobrecida en el corazón de Tierra Santa, pero su perfil ha comenzado a destacarse incluso en encuestas informales como la de ReligionEnLibertad, donde figura como el tercer más votado entre más de 1,600 lectores.

Muchos lo ven como un cardenal con el porte y la elegancia italiana, pero libre de los vicios que a veces se atribuyen a la curia romana: “sin carrerismo, favores, contactos políticos y chanchullos sospechosos”. Pizzaballa representa, para algunos, la imagen de un liderazgo católico más austero, centrado en la fe y alejado de las luchas internas del Vaticano.

Raíces sólidas para tiempos líquidos

“Nací en la tierra de Bérgamo. Aquí están mis raíces. Y algo que Tierra Santa me enseñó muy bien es que no se puede tener futuro sin raíces sólidas”, dijo en septiembre de 2023 durante un foro sobre paz en su ciudad natal. En una época de relativismo moral y definiciones inestables, Pizzaballa encarna el anhelo de muchos por una Iglesia anclada firmemente en su tradición, como Pedro, “la roca” sobre la que Jesús edificó su Iglesia.

Un predicador de paz en medio del conflicto

Su trayectoria en Tierra Santa —como Custodio Franciscano primero y luego como Patriarca Latino desde 2020— le ha dado experiencia en la diplomacia interreligiosa, la gestión de crisis y el diálogo con actores hostiles o indiferentes al cristianismo. “La paz es un esfuerzo continuo: significa trabajar para reconocer la existencia del otro. Intentamos trabajar desde la base, creando oportunidades de encuentro siempre que sea posible”, ha dicho sobre su labor en la región.

En plena guerra entre Israel y Hamás, se ofreció como rehén para facilitar la liberación de niños israelíes. “Cualquier cosa, si eso puede conducir a la libertad y a traer a esos niños a casa”, declaró entonces. También lideró una campaña de ayuda humanitaria que logró recaudar 9,7 millones de euros en un año. Una cantidad modesta frente a la magnitud del conflicto, pero significativa en su valor simbólico.

Erudito, políglota y con vocación misionera

Desde los nueve años quiso ser sacerdote. Escuchar relatos de misioneros expulsados de China despertó su vocación. Llegó a Jerusalén en 1990 para estudiar la Biblia y terminó enseñando hebreo en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Habla italiano, hebreo e inglés, y se defiende en árabe, idioma que empezó a estudiar en años recientes. Su trayectoria incluye atención pastoral en zonas de guerra como Siria, Líbano y Egipto.

Un liderazgo sobrio y cuidadoso

Tras años de declaraciones papales improvisadas y polémicas, Pizzaballa representa una opción sobria y cuidadosa. Muchos valoran su capacidad de medir las palabras y evitar incidentes diplomáticos. Su lema episcopal es el mensaje que Dios le da a San Pablo: “Sufficit tibi gratia mea” (“Te basta mi gracia”), al que él mismo añade: “Pero la gracia viene con la cruz”.

¿El próximo Pedro?

Algunos lo consideran aún joven, y su pertenencia a una orden religiosa genera dudas entre quienes temen una gestión eclesial demasiado colegiada o de estilo monástico. Otros lo ven como adusto, poco dado al carisma fotogénico. Sin embargo, su conocimiento de Asia, su experiencia en conflictos globales y su imagen de “italiano limpio” podrían granjearle apoyos estratégicos entre cardenales orientales y occidentales.

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