Trump premia con bonos cacería de migrantes
Agentes migratorios en EE.UU. reciben incentivos económicos por detener a indocumentados
Miami, 30 de julio de 2025.– La política migratoria de Estados Unidos ha entrado en una nueva fase: convertir la detención de personas indocumentadas en una fuente de bonificaciones, ascensos y premios internos.
Así lo revela un esquema de “incentivos coercitivos” dentro de las agencias ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas) y CBP (Aduanas y Protección Fronteriza), donde cada arresto representa un KPI o indicador clave de rendimiento para los agentes.
Detenciones guiadas por apariencia y color de piel
De acuerdo con reportes obtenidos por este diario, los agentes migratorios están realizando detenciones con brutalidad, guiados por estereotipos físicos como el color de piel o la apariencia, sin verificar necesariamente el estatus migratorio. Las fuentes consultadas describen una maquinaria diseñada no para aplicar justicia, sino para cumplir cuotas de rendimiento a cambio de recompensas económicas.
Un sistema con recompensas millonarias
Filtraciones internas y sindicatos policiales de Texas y Florida confirmaron que los agentes de ICE y CBP reciben bonificaciones que oscilan entre mil 500 y 7 mil 500 dólares mensuales (hasta 140 mil 525 pesos), dependiendo del volumen de detenciones y si participan en operativos sensibles o redadas nocturnas.
Estas cifras se suman a sueldos ya elevados, que van de 8 mil a 19 mil 500 dólares mensuales, dependiendo de la antigüedad y desempeño. A nivel anual, un agente con alta productividad puede alcanzar ingresos de 132 mil a 234 mil dólares (más de 4 millones de pesos), lo que lo coloca muy por encima de los salarios promedio de policías estatales.
Trump firma millonario paquete fiscal para control migratorio
El 4 de julio, el presidente Donald Trump firmó un paquete fiscal aprobado por estrecho margen en el Congreso, con mayoría conservadora, que destina 170 mil millones de dólares exclusivamente a seguridad fronteriza y migración.
Entre las partidas destacan:
- 75 mil millones para ICE, convirtiéndola en la agencia de aplicación de la ley mejor financiada del gobierno federal.
- 45 mil millones para duplicar la red de centros de detención, incluso en bases militares y prisiones privadas, con capacidad para más de 100 mil personas.
- 30 mil millones para operaciones de arresto y deportación, incluyendo la contratación de 10 mil nuevos agentes, modernización de flotas de aviones y bonos de retención.
- 46 mil millones para CBP, destinados a la continuación del muro fronterizo y nuevas barreras.
- 12 mil millones más para infraestructura, vehículos, entrenamiento y bonos para la Patrulla Fronteriza.
“Haciendo seguro a Estados Unidos otra vez”
El director interino de ICE, Todd Lyons, declaró que este financiamiento “permitirá a mis agentes seguir haciendo a Estados Unidos seguro de nuevo, identificando, arrestando y expulsando a extranjeros criminales”.
Bajo esta consigna, y amparado por el discurso de restaurar la ley y el orden, el modelo migratorio se aleja de los principios jurídicos tradicionales para operar como una estructura corporativa de producción, donde el arresto deja de ser un acto legal y se convierte en una transacción interna con recompensa directa.
Mientras tanto, organizaciones defensoras de derechos humanos han alertado que esta política pone en riesgo a comunidades enteras, al incentivar la persecución racial y la criminalización sistemática de personas migrantes, bajo un enfoque económico y deshumanizante.
