La tercera aparición de la Virgen de Guadalupe: el mensaje que preparó el milagro final
Un acto decisivo en el peregrinaje de Juan Diego que marcó el rumbo de una devoción que hoy convoca a millones de fieles en México y el mundo
10 de diciembre del 2025.- En la tradición católica, la tercera aparición de la Virgen de Guadalupe destaca por el mensaje que transmitió y por el momento de tensión que atravesaba Juan Diego ante la incredulidad del obispo fray Juan de Zumárraga. Aquel domingo 10 de diciembre de 1531, alrededor de las tres de la tarde, Juan Diego regresó al cerro del Tepeyac en busca de la señal que confirmaría sus encuentros previos.
Los relatos cuentan que la Virgen lo recibió con cercanía y le pidió volver al día siguiente para entregarle la prueba exigida por el obispo: una señal capaz de eliminar dudas y abrir camino a la construcción del templo solicitado. Juan Diego aceptó el encargo con humildad, consciente del peso espiritual que cargaba.
Pero la historia tomó otro rumbo. Esa misma noche, la salud de su tío Juan Bernardino se agravó de forma alarmante, y Juan Diego decidió atenderlo, aun cuando eso significaba faltar al encuentro prometido. Su ausencia abrió la puerta a un nuevo episodio decisivo en el relato guadalupano.
Un mensaje de fe para fortalecer a Juan Diego
Según documentos conservados por la Basílica de Guadalupe, la Virgen le habló con un tono que buscaba afianzar su espíritu y el del propio obispo. Ella le aseguró que la señal llegaría en el momento indicado y que Zumárraga terminaría por creer en su palabra.
De acuerdo con la Diócesis de Querétaro, la Virgen le dijo: “Hijo mío, volverás aquí mañana para que lleves al obispo la señal que te ha pedido; con eso te creerá y acerca de esto ya no dudará ni de ti sospechará y sábete, hijito mío, que yo te pagaré tu cuidado y el trabajo y cansancio que por mí has impedido; ea, vete ahora; que mañana aquí te aguardo”.
Con esa promesa en mente, Juan Diego partió para atender a su tío, sin imaginar que aquel imprevisto de salud prepararía el terreno para la cuarta aparición, uno de los momentos más emblemáticos de la devoción guadalupana.
