Opinión

Carlos Manzo: un crimen que exige respuestas

Carlos Manzo abandonó Morena para postularse como independiente y ganó por amplio margen la alcaldía de Uruapan, su ciudad natal, donde antes fue diputado federal.

Carlos Manzo: un crimen que exige respuestas
Alejandro Navarrete
noviembre 18, 2025 1:26 pm

Bajo fuego

Lo ocurrido en Uruapan trascenderá, sin duda alguna, a todo el país. El atentado contra Carlos Manzo podría marcar un antes y un después en el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.


La marcha del día 15 mostró el hartazgo social ante el crimen organizado y la violencia que mantiene asediada a gran parte de México.


Aunque la llamada Generación Z fue la principal convocante a esta muestra de repudio contra la administración de la 4T, en la marcha participaron segmentos diversos de la comunidad mexicana, aunque predominaron los jóvenes y las personas mayores. Como quiera que sea, la del sábado fue una muestra de que a la mandataria la han desinformado sus asesores y/o funcionarios de primer círculo, que le habían asegurado que la reacción a la convocatoria eran puros bots.


La concentración en el zocalo capitalino demostró que no es así: hay un amplio sector de la ciudadanía que venció el miedo a los chicos malos y que, en una fase posterior, estaria dispuesta a enfrentarlos (así surgieron las comunitarias y autodefensas en Guerrero).
Dirigencias del PRI, PAN y PRD se infiltraron en el evento para encauzarlo contra el gobierno de Sheinbaum y buscar su desprestigio público.

Esa fue una actitud carroñera de personajes que en el pasado reciente lucraron con los recursos públicos y pretenden seguirlo haciendo. Figuras execrables como Manuel Añorve, Alito Moreno, Emilio Alvarez o Guadalupe Acosta, por citar algunos, sólo contaminaron la dichosa marcha.

La participación del Bloque Negro, grupo anarquista propenso a la confrontación, culminó en los actos de violencia registrados en la plancha del Zócalo capitalino.
El enfrentamiento con la fuerza pública debilitó la protesta, pero no descalifica sus motivos, entre ellos el brutal y cobarde asesinato de Carlos Manzo.


La mandataria erró al reducir la marcha del hartazgo a un conflicto ideológico entre izquierda y derecha, ignorando el amplio descontento social existente actual.
No es así presidenta: es la ciudadanía sin partido la que se está expresando, aunque los carroñeros de siempre se colgaron del naciente movimiento, al que está usted obligada a escuchar porque son portadores del miedo a las atrocidades cometidas por el crimen organizado, del miedo a la extorsión, a los asesinatos –más de 200 mil homicidios en el sexenio anterior, el más sangriento de la historia-, a la carencia de oportunidades para la población joven y a un estado ausente.


En principio, por cuestiones ideológicas la mandataria desoyó los insistentes pedidos de auxilio del único munícipe en todo el país que confrontó a la delincurncia organizada, la cual mantenía bajo asedio -un asedio mortal, hay que decirlo- a los productores aguacateros y limoneros de Michoacán, especialmente de Uruapan, que clamaban por ayuda desde la federación pero sólo encontraron un silencio inexplicable.
Carlos Manzo abandonó Morena para postularse como independiente y ganó por amplio margen la alcaldía de Uruapan, su ciudad natal, donde antes fue diputado federal.
Tal parece que esa defección no fue bien vista en la cúpula guinda que, cuando el munícipe solicitó auxilio a la federación simplemente no le hicieron caso, con las consecuencias ya conocidas: el pasado primero de noviembre fue abatido por novel pistolero ante cientos de personas que asistían a conmemorar el Día de Muertos.


Las autoridades no esclarecen aún el atentado; el tirador de 17 años disparó varias veces y asesinó al alcalde antes de que la escolta lo sometiera.


Videos muestran a la escolta de Manzo sometiendo al homicida, interrogándolo sobre quién ordenó el crimen y ejecutándolo a quemarropa instantes después.


El arma usada participó en delitos previos, revelando una ruta delictiva vinculada al CJNG, considerado actualmente el grupo criminal más violento del país hoy.


Días después del atentado, hombres armados acribillaron a dos jóvenes en el camino a Paracho. La Fiscalía de Michoacán identificó a dos jóvenes como cómplices del asesino de Manzo, sumando tres implicados ejecutados por manos desconocidas. Es el estilo de los asesinatos políticos: alguien está cubriendo sus huellas.


El envío de más de 10 mil militares ordenado por Sheinbaum busca frenar a criminales que dañan a productores y la economía michoacana local.

Es crucial que el operativo genere resultados para avanzar en el esclarecimiento del homicidio de Manzo y de otros liderazgos asesinados por crimen organizado.


Si todo lo anterior es así, entonces estamos viendo la colusión de un interés político de alto nivel con la delincuencia organizada. Tan así que el dinero para pagar a los pistoleros -según trascendidos confiables- procedió de distintos puntos del país para evitar que lo rastrearan.
Así las cosas, no sólo fue el crimen organizado el que se deshizo de Manzo. Fue también una instancia política de alto nivel. Las sospechas comienzan con el propio gobernador de Michoacán, de quien han trascendido vínculos familiares. La decisión final está en manos de la propia mandataria.

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