Honor a quien honor merece – Propuestas y soluciones
Convertir una oportunidad en trayectoria requiere trabajo, carácter e inteligencia para evolucionar sin perder identidad
Jorge Laurel González
Cui honorem, honorem.
«Honor a quien honor merece».
—Romanos 13:7, Nova Vulgata
Hay ciudades que se construyen con concreto, vialidades, hoteles e inversiones. Otras, además, se construyen con recuerdos. Acapulco pertenece a ambas categorías. Su historia turística no puede explicarse únicamente mediante cifras de ocupación o derrama económica; también está formada por los rostros, las voces y las trayectorias de quienes han llevado su nombre más allá de la bahía.
Por ello, el próximo 27 de junio, en el Paseo Amor Eterno, tendrá lugar un reconocimiento a Roberto Palazuelos Badeaux por sus treinta y cinco años de trayectoria artística y por su presencia en los ámbitos turístico, hotelero e inmobiliario. Tendré el honor de hacer entrega de esta distinción como empresario, restaurantero y hotelero, y como autor de Turismo con propósito, obra nacida de la convicción de que el turismo debe crear bienestar, preservar identidad y fortalecer a las comunidades.
Roberto Palazuelos es, ante todo, un acapulqueño que ha sabido mantenerse vigente. Inició su carrera artística en la década de los ochenta y alcanzó gran popularidad con producciones que marcaron a distintas generaciones, entre ellas Muchachitas, Dos mujeres, un camino, Carita de ángel y Salomé. A lo largo del tiempo ha transitado por la televisión, el cine, los programas de realidad y otros formatos de entretenimiento.
Permanecer durante décadas en el gusto del público no es un accidente. Exige disciplina, adaptación y la comprensión de que la fama, por sí sola, es efímera. Los reflectores pueden encenderse en un instante y apagarse con rapidez. Convertir una oportunidad en trayectoria requiere trabajo, carácter e inteligencia para evolucionar sin perder identidad.
Pero reducir la historia de Roberto Palazuelos a la actuación sería mirar solamente una parte de su trayectoria. Paralelamente, ha desarrollado una actividad empresarial vinculada con la hotelería, el turismo y los bienes raíces. Ha comprendido que un destino turístico no vende solamente habitaciones: vende experiencias, paisaje, hospitalidad, confianza y recuerdos.
Quienes hemos dedicado nuestra vida a estos sectores sabemos que emprender es apenas el comienzo. Mantener la calidad, generar empleos y responder a las nuevas exigencias del viajero requiere constancia, responsabilidad y visión.
Reconocer una trayectoria empresarial significa también reconocer la cultura del esfuerzo. México necesita empresarios visibles, pero sobre todo responsables: personas capaces de invertir, generar empleos, promover destinos y entender que la prosperidad individual adquiere sentido cuando produce beneficios para su entorno.
La ceremonia tendrá como escenario el Paseo Amor Eterno, un proyecto que merece reconocimiento por derecho propio. En una zona de enorme valor paisajístico, cercana a La Quebrada y a Sinfonía del Mar, este museo al aire libre ha convertido la memoria en atractivo turístico. Sus velarias, imágenes y relatos reúnen historias de personalidades que han contribuido a la proyección de Acapulco.
No se trata únicamente de mirar hacia el pasado con nostalgia, sino de emplear la memoria como herramienta de identidad y desarrollo. Una ciudad que conoce su historia posee mejores elementos para presentarse ante el mundo. El visitante contemporáneo no busca solamente una playa hermosa; desea comprender el lugar, conocer sus personajes y escuchar sus relatos.
Detrás del Paseo Amor Eterno se encuentra la perseverancia de Víctor Manuel Jiménez Mora, periodista, cronista y promotor cultural y turístico. Su esfuerzo demuestra que una buena idea necesita más que entusiasmo inicial: requiere continuidad, gestión, capacidad para convocar voluntades y una paciencia casi heroica ante la indiferencia, la burocracia o la falta de recursos.
Víctor ha insistido en preservar y divulgar las historias que hicieron de Acapulco un destino universal. Lo ha hecho desde el afecto, pero también desde una visión turística: comprender que la cultura no es un adorno, sino un activo capaz de enriquecer la experiencia del visitante y fortalecer el sentido de pertenencia de quienes vivimos aquí.
El homenaje a Roberto Palazuelos reúne varios significados. Reconoce al actor que ha permanecido en la memoria popular; al empresario que ha incursionado en la hotelería y los desarrollos inmobiliarios; al acapulqueño que ha proyectado una imagen propia dentro y fuera de México; y al hombre que ha sabido reinventarse sin renunciar a sus raíces.
También nos invita a reflexionar sobre la manera en que Acapulco reconoce a sus hijos. Con frecuencia somos generosos con quienes vienen de lejos, pero severos o indiferentes con quienes nacieron entre nosotros. Esperamos que el tiempo convierta a las personas en estatuas para comenzar a valorar lo que hicieron. Reconocer en vida no es adulación: es justicia, memoria y gratitud.
Acapulco necesita reconstruir no solamente su infraestructura, sino también su confianza y su narrativa. Para lograrlo debemos hablar de aquello que funciona, apoyar los proyectos que preservan nuestra identidad y reconocer a quienes aportan esfuerzo, inversión, creatividad y promoción positiva.
La propuesta es sencilla: convertir cada reconocimiento en una oportunidad para contar la historia de Acapulco; vincular cultura y turismo; fortalecer espacios como el Paseo Amor Eterno; y recordar que una ciudad se engrandece cuando sabe agradecer. La solución comienza por mirar a nuestro alrededor y reconocer el talento, la perseverancia y el trabajo de quienes han llevado el nombre de esta tierra con orgullo. Enhorabuena a Roberto Palazuelos Badeaux por estos treinta y cinco años de trayectoria. Mi reconocimiento también a Víctor Manuel Jiménez Mora y a todos los que han hecho posible que el Paseo Amor Eterno continúe creciendo como espacio de memoria, cultura y promoción turística. Porque honrar a quien lo merece no disminuye a nadie. Por el contrario, nos engrandece como sociedad. Recordemos que solamente Juntos, Logramos Generar: Propuestas y Soluciones.
