Opinión
Los retos de los gobiernos de la Cuarta Transformación en Guerrero

Por: Víctor Montalbán Tacuba Titular del Centro de Evaluación de Instituciones y Políticas Públicas. (CEIP) El nuevo gobierno del estado de Guerrero y el de Acapulco, tienen la responsabilidad de materializar los tan reiterados principios de la “Cuarta Transformación”, iniciada y denominada así por nuestro presidente de la República Andrés Manuel López Obrador. En Guerrero, […]

Nelson Rojas
enero 15, 2022 1:51 am

Por: Víctor Montalbán Tacuba

Titular del Centro de Evaluación de Instituciones y Políticas Públicas. (CEIP)

El nuevo gobierno del estado de Guerrero y el de Acapulco, tienen la responsabilidad de materializar los tan reiterados principios de la “Cuarta Transformación”, iniciada y denominada así por nuestro presidente de la República Andrés Manuel López Obrador. En Guerrero, se enfrentarán retos y situaciones extremadamente graves y difíciles, que por décadas han padecido y lastimado a la gran mayoría de los guerrerenses.

Sin olvidar los nocivos cacicazgos políticos que aun predominan en diversas regiones de nuestra entidad federativa, comentaremos algunos de los problemas que requieren atención prioritaria y urgente, como la pobreza, la desnutrición, la desintegración familiar, la degradación social, el atraso educativo, los altos índices de violencia y en especial el casi inexistente desarrollo económico.

En el presente artículo analizaremos este último problema, porque considero que su atención detonaría un proceso de crecimiento del empleo, de la producción y en general de la economía estatal. Se afirma que la actividad económica de nuestros destinos turísticos genera una demanda de productos que en más del 80% se satisface con la oferta proveniente de otras entidades federativas, como la CDMX, Puebla, Veracruz y el Estado de México, entre otros estados. Nuestra producción local, en el mejor de los casos, satisface un porcentaje mínimo de esa enorme demanda de la actividad turística guerrerense.

Lo anterior, significa que una proporción significativa de la derrama económica que dejan nuestros visitantes tiene como destino final las economías de las entidades federativas que proveen los insumos necesarios para la operación de las empresas del sector instaladas en nuestros destinos turísticos. Si nuestro aparato productivo estuviese integrado a la actividad turística y pudiera satisfacer la demanda del sector, esa derrama económica se quedaría en nuestra entidad y generaría un extraordinario crecimiento del empleo, de la ocupación, de los ingresos, de los impuestos y por supuesto, de un importante impacto económico y social en las siete regiones de nuestro estado, generando evidentemente mayores niveles de bienestar para nuestra gente.

Para impulsar esta integración de nuestro aparato productivo, tomando como eje dinamizador el crecimiento de nuestra actividad turística, se requiere una política pública que sume los esfuerzos de los tres órdenes de gobierno para fortalecer nuestra oferta turística y paralelamente orientar nuestro aparato productivo a la generación de satisfactores suficientes a sus requerimientos. Con está política pública se daría un gran avance en la atención y solución de los ancestrales problemas que ha padecido nuestra gente a lo largo de muchas décadas.

Para concretar el diseño y aplicación de esta línea de política pública, es necesario iniciar con un diagnóstico profesional, basado en la metodología científica de investigación, para conocer la situación actual y definir las acciones a realizar, tanto para fortalecer nuestra oferta turística como para impulsar y reorientar nuestro aparato productivo a la satisfacción de la demanda respectiva.

Lo previamente comentado, no solo exige recursos económicos y materiales, sino también realizar un importantísimo esfuerzo de educación, para capacitar a las personas que se involucrarán prestando sus servicios, con el propósito de que cuenten con las habilidades y aptitudes para su incorporación exitosa en las diferentes tareas y responsabilidades que se ofertarán.

Esperemos que nuestra gobernadora y alcaldesa impulsen las políticas públicas necesarias, previa y debidamente sustentadas en investigaciones profesionales, escuchando a todos, en particular, a los académicos especialistas en la materia.

Debemos restituir a nuestra gente su dignidad, bienestar y esperanza.

Guerrero y los guerrerenses lo valen.

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