Amnesia infantil o el porqué no recuerdas NADA antes de los cuatro años de vida
Este hallazgo sugiere que, aunque los bebés pueden formar recuerdos, la capacidad para acceder a ellos disminuye con el tiempo.
Investigaciones recientes han arrojado luz sobre la enigmática “amnesia infantil“, fenómeno que impide a los adultos recordar experiencias de sus primeros años de vida.
Un estudio de la Universidad de Yale, publicado en la revista Science, revela que los bebés poseen la capacidad de codificar recuerdos desde temprana edad, pero enfrentan dificultades para recuperarlos en etapas posteriores de la vida.
Tradicionalmente, se atribuía la falta de recuerdos infantiles a la inmadurez del hipocampo, región cerebral clave en la formación de la memoria. Sin embargo, el equipo liderado por Tristan Yates desafía esta noción.
En su investigación, analizaron a 26 bebés de entre cuatro y 25 meses, observando su actividad cerebral mientras se les presentaban imágenes. Los resultados mostraron que, al reconocer imágenes previamente vistas, se activaban áreas del hipocampo similares a las de los adultos durante procesos de memoria.
Este hallazgo sugiere que, aunque los bebés pueden formar recuerdos, la capacidad para acceder a ellos disminuye con el tiempo. Dos hipótesis principales intentan explicar esta pérdida:
- Desvanecimiento de recuerdos: Las memorias infantiles se almacenan pero se deterioran o desaparecen con el tiempo.
- Inaccesibilidad de recuerdos: Las memorias permanecen almacenadas pero se vuelven inaccesibles en la vida adulta.
La investigación de Yale respalda la segunda hipótesis, indicando que los recuerdos formados en la infancia podrían estar presentes pero inaccesibles posteriormente.
Aunque estudios en animales han logrado reactivar memorias específicas mediante técnicas avanzadas, aplicar estos métodos en humanos es inviable actualmente. Por lo tanto, la exactitud de cómo se pierden o se ocultan estas memorias sigue siendo mayormente teórica.
Este estudio redefine nuestra comprensión de la memoria infantil, destacando que los bebés no solo absorben información sino que también la codifican en su cerebro.
