¡El calor los despierta! aumenta la presencia de alacranes en México
Cada año, miles de personas requieren atención médica tras sufrir una picadura
Ciudad de México, 4 de junio de 2026.— Las altas temperaturas marcan el inicio de la temporada de alacranes en gran parte del país, un periodo en el que estos arácnidos incrementan su actividad y aumentan los encuentros con personas en viviendas, patios, jardines y espacios urbanos.
México se encuentra entre las naciones con mayor diversidad de alacranes a nivel mundial. Aunque la mayoría de las especies no representa un riesgo mortal para los seres humanos, algunas poseen venenos capaces de provocar complicaciones graves, especialmente en niños, adultos mayores y personas con padecimientos previos.
Cada año, miles de personas requieren atención médica tras sufrir una picadura. Por ello, las autoridades sanitarias mantienen vigilancia permanente en las regiones donde se registra la mayor incidencia de estos accidentes.
Estados con mayor riesgo
La región centro-occidente concentra la mayoría de los casos de picaduras de alacrán. Entre las entidades con mayor riesgo destacan Jalisco, Guerrero, Michoacán, Morelos, Nayarit, Colima y diversas zonas de Guanajuato.
Las condiciones climáticas de estas entidades favorecen la reproducción y supervivencia de distintas especies. Los ambientes cálidos y secos, así como los espacios con piedras, madera acumulada y grietas en construcciones, ofrecen refugios ideales para estos animales.
Aunque las zonas rurales registran una mayor exposición debido a su cercanía con hábitats naturales, especialistas advierten que los alacranes también se han adaptado a las ciudades y suelen refugiarse dentro de las viviendas en busca de alimento y protección.
Jalisco figura de manera constante entre los estados con más casos de picaduras, mientras que Guerrero concentra algunas de las especies más venenosas. Por su parte, Michoacán y Colima reportan elevados registros durante los meses de mayor calor, y Morelos y Nayarit mantienen una importante presencia de especies consideradas de relevancia médica.
Durango, referente nacional
Durango destaca como una de las entidades más asociadas a la presencia de alacranes en México. La abundancia de estos arácnidos ha influido incluso en la identidad cultural del estado.
Las condiciones semidesérticas y el clima cálido favorecen la proliferación de diversas especies, entre ellas el Centruroides suffusus, cuyo veneno puede ocasionar síntomas severos cuando no se recibe atención médica a tiempo.
Ante esta situación, Durango ha desarrollado durante años programas especializados para la atención de picaduras y la producción de antivenenos, convirtiéndose en un referente nacional en el tratamiento de accidentes ocasionados por alacranes.
Las especies más peligrosas
México alberga más de 280 especies de alacranes, aunque únicamente una decena posee importancia médica por la toxicidad de su veneno. La mayoría pertenece al género Centruroides, conocido comúnmente como alacrán de corteza.
Entre las especies más peligrosas se encuentran Centruroides limpidus, frecuente en la región del Pacífico; Centruroides noxius, considerado uno de los más tóxicos del país; y Centruroides suffusus, presente en varias zonas del norte mexicano.
Los especialistas señalan que el tamaño no determina la peligrosidad de estos animales. Algunas de las especies más venenosas son relativamente pequeñas, lo que puede generar una falsa sensación de seguridad.
Los efectos de la picadura varían según cada persona. Mientras algunos pacientes presentan dolor intenso y hormigueo, otros desarrollan complicaciones respiratorias, alteraciones cardíacas o afectaciones neurológicas.
Calor y lluvias favorecen su actividad
La actividad de los alacranes depende en gran medida de las condiciones ambientales. Durante los meses cálidos salen con mayor frecuencia para alimentarse, reproducirse y buscar nuevos refugios.
Las lluvias también modifican su comportamiento. Cuando el agua invade sus escondites naturales, los alacranes suelen desplazarse hacia casas, bodegas y otras construcciones donde encuentran espacios secos para resguardarse.
Muchas picaduras ocurren de forma accidental cuando una persona utiliza ropa o calzado donde previamente se ocultó un ejemplar. También es común encontrarlos detrás de muebles, cuadros, cortinas o materiales almacenados.
Especialistas en fauna venenosa explican que los alacranes no atacan de manera deliberada y generalmente pican cuando se sienten amenazados o quedan atrapados.
Qué hacer ante una picadura
Las autoridades recomiendan buscar atención médica inmediata, especialmente cuando la víctima es un menor de edad, un adulto mayor o presenta síntomas intensos.
Tras una picadura, se debe lavar la zona afectada con agua y jabón, retirar objetos que puedan dificultar la circulación en caso de inflamación y mantener la extremidad en reposo. También resulta útil tomar una fotografía del ejemplar o recordar sus características para facilitar su identificación.
Los especialistas recomiendan evitar prácticas como realizar cortes en la piel, intentar extraer el veneno, aplicar remedios caseros o colocar torniquetes, ya que estas acciones pueden agravar la situación o retrasar la atención adecuada.
Entre los síntomas de alerta destacan dolor intenso, sensación de quemazón, hormigueo en extremidades o rostro, salivación excesiva, sudoración abundante, dificultad para respirar, movimientos musculares involuntarios, náuseas, vómito y aceleración del ritmo cardíaco.
Los médicos consideran una emergencia los casos que involucran a menores de edad o personas con problemas respiratorios, alteraciones neurológicas o síntomas generalizados, ya que la aplicación oportuna de antiveneno puede resultar determinante.
Un sobreviviente de millones de años
Los alacranes habitan la Tierra desde hace más de 400 millones de años, mucho antes de la aparición de los dinosaurios. Además, su exoesqueleto emite un brillo azul verdoso bajo luz ultravioleta y les permite ser fácilmente identificados en la oscuridad.
Su metabolismo lento les permite sobrevivir largos periodos sin alimento, una característica que ha favorecido su adaptación a distintos ecosistemas. Pese al temor que generan, desempeñan una función importante en el equilibrio ecológico al controlar poblaciones de insectos y otros pequeños invertebrados.
La combinación de calor, humedad y actividad biológica convierte a la primavera y el verano en la época de mayor presencia de alacranes en México, especialmente en los estados donde habitan las especies más peligrosas.
