Arzobispo de Acapulco llama a construir la paz desde el corazón
Leopoldo González González, advirtió que la paz no puede depender únicamente de las autoridades ni de la presencia militar en las calles
ACAPULCO, Gro., 21 de septiembre de 2025.– En el marco del Día Internacional de la Paz, el arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, advirtió que la paz no puede depender únicamente de las autoridades ni de la presencia militar en las calles, sino que es una “artesanía” que debe nacer desde el corazón de cada persona y requiere la participación de toda la sociedad.
En su mensaje dominical, el prelado recordó que el principio de paz está respaldado en el artículo tercero de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que garantiza el derecho a la vida, libertad y seguridad de cada individuo.
“La presencia de tantos guardias y militares en nuestras calles nos habla del esfuerzo de las autoridades por proteger a la ciudadanía, pero también refleja el nivel de riesgo que enfrentamos. No es el entorno de paz que muchos desearíamos para nuestra vida diaria”, expresó el jerarca católico.
González González subrayó que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha insistido en que la paz no es solo ausencia de conflicto, sino un proceso dinámico y participativo que fomenta el diálogo y la cooperación entre comunidades.
Asimismo, retomó el mensaje del Papa Francisco, quien ha propuesto un nuevo enfoque global para alcanzar la paz: reducción o condonación de la deuda internacional, respeto a la dignidad de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural, y redireccionar parte del gasto en armamento hacia un fondo mundial contra el hambre y para promover la educación y el desarrollo sostenible.
“El llamado es a reconciliarnos primero de manera personal, porque la verdadera paz inicia en cada uno de nosotros”, agregó.
Finalmente, evocó a León XIII durante el Jubileo de la Consolación: “La paz es posible si no la sofocamos, debe brotar de nuestro interior para convertirse en testimonio en la sociedad”, concluyó el arzobispo.
