Aguas estancadas evidencian abandono en plena franja turística de Acapulco
Aseguran que el problema se ha agravado con el paso del tiempo, evidenciando la falta de mantenimiento y atención
Por Fernanda Ramírez
Acapulco, Gro., 14 de abril de 2026.- Desde hace más de dos años, aguas estancadas y malos olores persisten en plena franja turística de Acapulco, sin que autoridades municipales atiendan una problemática que deteriora la imagen del destino ante visitantes y locales.
El foco de contaminación se ubica sobre la avenida Costera Miguel Alemán, a la altura del Asta Bandera, en el paso a desnivel que conecta con playa Papagayo. En ese punto, un estrecho espacio entre la calle y la banqueta de aproximadamente 10 centímetros acumula agua sucia, basura y residuos, generando un olor fétido que resulta insoportable para quienes transitan por la zona.

A pesar de tratarse de uno de los puntos más concurridos del puerto, las autoridades no han atendido la situación. Por el contrario, comerciantes y trabajadores aseguran que el problema se ha agravado con el paso del tiempo, evidenciando la falta de mantenimiento y atención por parte de las autoridades.
La omisión del gobierno municipal y de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (CAPAMA) ha sido constante, pese a los múltiples reportes realizados por prestadores de servicios turísticos.
Estos advierten afectaciones directas a la imagen del destino y a la experiencia de los visitantes.
A esta problemática se suma la falta de intervención del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), instancia que desde hace aproximadamente un año asumió la responsabilidad de la franja turística, sin que hasta ahora haya dado solución a este punto crítico.
Restauranteros y trabajadores de la zona señalan que han presentado diversas quejas sin obtener respuesta. Ramón Benítez, empleado de un restaurante cercano, lamentó la indiferencia de las autoridades.
“Han sido varias quejas las que se han presentado, pero nadie hace caso. Ni CAPAMA ha venido a reparar, y aunque ahora Fonatur debería encargarse, ya pasó un año y todo sigue igual. Han pasado temporadas vacacionales importantes y los clientes se llevan una mala experiencia, porque el olor es realmente insoportable, incluso a varios metros de distancia”, expresó.
Mientras tanto, el problema continúa sin atención, reflejando no solo una falla en los servicios básicos, sino también la falta de coordinación y responsabilidad institucional en una de las zonas más representativas del puerto.
