Acapulco

Campaña visibiliza la lucha de familias buscadoras en Acapulco

Rosa Inés Floriano destacó que la campaña articula el trabajo de diversas organizaciones civiles y eclesiales para respaldar a las familias de personas desaparecidas.

Campaña visibiliza la lucha de familias buscadoras en Acapulco
Alejandro Navarrete
diciembre 19, 2025 1:44 pm

3 de Diciembre de 2025.- El 2 de diciembre, la campaña La vida pende de un hilo realizó un webinar de alcance continental con el objetivo de visibilizar las luchas de quienes defienden la vida y acompañan la búsqueda de personas desaparecidas.

Durante el encuentro, las y los organizadores presentaron el tercer caso emblemático de la campaña, titulado “Vivos y vivas se las llevaron, vivos y vivas las queremos”, el cual pone en el centro el trabajo del colectivo Familias de Acapulco en Búsqueda de sus Desaparecidos. La actividad buscó visibilizar el acompañamiento que brinda la campaña, reconocer la resistencia del colectivo y exigir mecanismos de protección más humanos, integrales y eficaces.

En el panel participaron María Emma Mora Liberato, presidenta del colectivo; Edgar Cortés Morales, coordinador de proyectos del Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia; y Guillermo Trejo, politólogo de la Universidad de Notre Dame y director del Laboratorio de Violencia y Justicia Transicional del Instituto Kellogg. Rosa Inés Floriano, directora ejecutiva del Instituto Interamericano de Paz y Reconciliación (INSPyRE A.C.), moderó la sesión.

Al presentar el caso, Rosa Inés Floriano destacó que la campaña articula el trabajo de diversas organizaciones civiles y eclesiales para respaldar a las familias de personas desaparecidas. Enfatizó que la iniciativa busca combatir la indiferencia social, a la que calificó como una forma de violencia, mediante procesos pedagógicos, acciones de protección y estrategias de incidencia.

El colectivo: una década de resistencia y esperanza

María Emma Mora relató que inició su búsqueda cuando su hijo desapareció a los 14 años, un suceso que transformó por completo su vida. Señaló que el colectivo que encabeza cumple diez años de trabajo constante y que, a pesar de las limitaciones, han alcanzado logros que antes parecían impensables, entre ellos la localización con vida de más de 350 personas, además de recuperaciones sin vida y múltiples exhumaciones.

Explicó que el crecimiento del colectivo los ha llevado a una etapa de transición organizativa, ya que actualmente atienden 583 carpetas, lo que implica una mayor responsabilidad y la necesidad de fortalecer las áreas jurídica, administrativa, financiera y de liderazgo.

Mora agradeció el apoyo de aliados y de espacios académicos que han contribuido a la profesionalización del colectivo, y recordó que “todos somos un engranaje”, porque cualquier persona puede ayudar y nadie está exento de enfrentar una situación similar.

Prioridades y llamados urgentes

La presidenta del colectivo señaló que sus principales retos se centran en atender la crisis forense, avanzar en la creación del Instituto de Identificación Forense, consolidar un centro de resguardo temporal y promover la aprobación de la Ley para Prevenir y Sancionar la Desaparición en Guerrero. También denunció la falta de autorización municipal para la célula de búsqueda inmediata y exigió la recuperación de espacios destinados a la memoria.

En este contexto, llamó a la sociedad civil a acompañar con solidaridad real, escucha honesta y empatía profunda, al subrayar que “no se perdió un objeto, nos desaparecieron a un familiar”.

Finalmente, exigió al gobierno aplicar y supervisar las políticas públicas ya existentes, pidió a la comunidad internacional brindar protección a las familias buscadoras, que enfrentan amenazas constantes, y exhortó a las iglesias a abrir espacios de acompañamiento, oración y escucha, reiterando que “todos somos un engranaje”.

Unidad institucional y social como exigencia urgente

Durante su participación, Edgar Cortés presentó cifras que dimensionan la gravedad del problema: en México más de 133 mil 500 personas permanecen desaparecidas, mientras que en Guerrero la cifra supera las 4 mil 500. Señaló que estos datos reflejan una violencia persistente y subrayó la importancia del colectivo para articular a las familias, evitar esfuerzos aislados y exigir respuestas más firmes del Estado.

Cortés destacó que registrar, sistematizar y resguardar la información de los casos resulta fundamental para sostener las investigaciones actuales y futuras, sobre todo ante las deficiencias institucionales. Aseguró que la experiencia acumulada del colectivo aporta conocimientos clave para la construcción de un plan estatal de búsqueda, aunque advirtió que la coordinación entre instituciones aún no responde a la magnitud de la crisis.

Aportes clave y articulación necesaria

El especialista señaló que analizar los patrones de actuación criminal, con el respaldo técnico de las universidades, permitirá avanzar en investigaciones más precisas y orientar los esfuerzos hacia la identificación de responsables. Además, llamó a fortalecer las políticas de prevención para frenar el aumento sostenido de las desapariciones.

Indicó que las iglesias pueden desempeñar un papel más activo, al ofrecer espacios de acogida, orientación y memoria. Asimismo, subrayó la urgencia de impulsar una pedagogía social que rompa la indiferencia, coloque el tema de la desaparición en el centro de la agenda pública y genere presión ciudadana permanente por verdad, justicia y reparación.

Acompañamiento con las familias al centro

Guillermo Trejo enfatizó que todo proceso de acompañamiento debe colocar a las familias en el centro, respetando su dolor, su dignidad y su autonomía. Señaló que quienes acompañan deben reconocer la capacidad de acción de las familias y valorar el conocimiento que ellas mismas generan a partir de su experiencia.

Indicó que personas y organizaciones involucradas en estos procesos deben cuestionarse de manera constante cuál es su aporte real a la búsqueda y a la exigencia de verdad y justicia. Afirmó que una documentación rigurosa y comprometida resulta indispensable para combatir la desinformación, identificar patrones y dignificar cifras que ya superan las registradas durante las dictaduras del Cono Sur.

Acciones colectivas para el cambio

El académico sostuvo que las familias y los colectivos, con su trabajo persistente, comienzan a resquebrajar la impunidad desde abajo y desde fuera de las estructuras de poder. Destacó que iniciativas como “La vida pende de un hilo” cumplen un papel fundamental al visibilizar estas luchas y generar empatía y solidaridad en la sociedad.

Para concluir, Trejo convocó a estudiantes, profesionistas, organizaciones civiles, iglesias y empresas a involucrarse mediante acciones concretas, como voluntariado, apoyo técnico, donaciones, asesoría jurídica y participación en movilizaciones pacíficas. Subrayó que solo la participación sostenida permitirá impulsar cambios culturales, fortalecer la respuesta institucional y enfrentar la impunidad.

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