Bad Bunny hace historia con un concierto espectacular en el Estadio GNP Seguros
“¡Por si no los veo, Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo, México!” gritó Bad Bunny antes de iniciar Turista. La canción sonó como paso doble y danzón; él, elegante en traje blanco estilo neoyorquino, saco cruzado y lentes oscuros, bailaba al ritmo del tumbao.
Ciudad de México, 11 de diciembre de 2025.- En México, el disco Debí tirar más fotos se escuchó en vivo por primera vez. Desde el inicio, Bad Bunny reafirmó su orgullo puertorriqueño y su esencia latina, mientras el cuatro puertorriqueño acompañaba La MuDANZA y él declaraba su amor por México ante el público.
“Ustedes son la última ciudad que voy a visitar este año, y no fue casualidad: todo estaba planeado. ¡Hay que cerrar el año en México! Y sé que no me van a decepcionar. En esta primera de ocho noches necesito sentir su energía; quiero que canten lo más fuerte posible. ¡Todo el mundo a darlo todo!” exclamó Benito.
El Estadio GNP Seguros retumbó con Callaita, uno de los primeros clásicos de la noche. “Ella es callaita, pero pa’l sexo es atrevida, yo sé, marihuana y bebida“, coreó el público, desde las gradas hasta cerca del boricua.
“¡Por si no los veo, Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo, México!” gritó Bad Bunny antes de iniciar Turista. La canción sonó como paso doble y danzón; él, elegante en traje blanco estilo neoyorquino, saco cruzado y lentes oscuros, bailaba al ritmo del tumbao.
“Este show es para ustedes, para nosotros; celebra la unión de Puerto Rico con México y de toda América Latina. Olvidémonos de lo que ocurra afuera y disfrutemos este momento irrepetible. Así que canten y bailen todo lo que puedan, solo ustedes pueden lograrlo“, dijo el cantante.
Comenzó Nadie Sabe, corrigiendo “¡Nuevayoooooool!” en la letra, con trompeta rasgando al máximo, el grupo Chuwi acompañando a Bad Bunny como auténtico conjunto salsero.
Entre el público, muchas cámaras colgaban de los cuellos, algunas con carcazas de cartón simulando una Pentax metálica y análoga, y en su objetivo, luces que cambiaban de color, una especie de variante de las pulseras que normalmente se entregan en los conciertos, ahora llevadas al pecho.
En la primera parte del concierto, no hubo espacio para el perreo, ni siquiera en Callaita del disco Un verano sin ti. Todo giró en torno a salsa, paso doble, danzón, bomba y plena, ritmos afroantillanos y caribeños que el público bailaba en pareja, moviendo las caderas al compás.
Bad Bunny hace vibrar México
Al terminar el primer tercio del show, apareció Concho, la simpática ranita. “Menos mal que Benito me invitó. Probé los tacos de birria, el pozole, los tacos de canasta… varios lugares, pero principalmente el Zócalo. Ahora que estoy aquí, ¿saben lo que voy a hacer, verdad? Dar vueltas con mis incomprendidos”, dijo la rana desde la pantalla, antes de que Bad Bunny se trasladara a su famosa y polémica Casita en medio del estadio, bloqueando parcialmente la visibilidad de los fans más cercanos mientras interpretaba Kloufrens.
Cuando comenzó Tití me preguntó, toda la zona del frente descubrió que el escenario en pista estaba abierto para caminar hasta la Casita, o al menos acercarse lo más posible, para vivir de cerca este particular concepto de concierto de Bad Bunny.
Ese fue apenas el primer tema de la seguidilla de canciones de Un verano sin ti. Siguieron Neverita y Me porto bonito, pero Bad Bunny también repasó su disco pandémico, el que marcó un antes y un después en su carrera: YHLQMDLG (Yo hago lo que me da la Gana), con éxitos como Si veo a tu mamá, Bichiyal y el clásico que hizo vibrar al estadio: Yo perreo sola. Para esta parte del show, Benito ya había abandonado el traje y apareció en shorts, gorrita y suéter.
Desde la Casita, la dualidad del espectáculo se volvió puro perreo y dembow. “Comenzó el perreo y le vamos a dar”, dijo Bad Bunny, y agregó: “Yo sé que ustedes le meten al perreo”, antes de continuar con Safaera. Durante Efecto, el Conejo Malo sufrió un tropiezo y cayó al suelo del techo de la Casita. Estuvo un segundo tirado, pero pronto se levantó y siguió con el show, sin mayores percances pese a la altura de más de dos metros.
El concierto continuó con trap duro, iniciando con Diles, seguido de Mónaco de su disco Nadie sabe lo que va a pasar mañana, además del tema exclusivo de la noche, Chambea. Antes de regresar al escenario principal, subieron Los Pleneros de la Cresta, grupo de plena que se dio a conocer internacionalmente gracias a su colaboración en Debí tirar más fotos. Entonces, el Conejo Malo se detuvo un momento para agradecer al público:
“Son muchos años viniendo. Gracias a aquel que creyó en mí antes de que el mundo lo hiciera, a los que me vieron desde el principio”, expresó. Su primera visita a la capital fue en el Pepsi Center, y ahora suma dos shows en estadios: primero el Azteca y ahora el GNP.
“Gracias por aceptar nuestra música, por permitir que la plena, sonido de Puerto Rico, haya llegado tan lejos. Siempre estaré agradecido por el cariño que me ha dado el pueblo mexicano. Los represento a ustedes también, a toda Latinoamérica, y quiero que todos canten con nosotros”, agregó el artista.
Merengue y salsa pusieron el broche de oro a la noche. El Apagón de Un verano sin ti y Debí tirar más fotos cerraron la primera de ocho veladas, repleta de energía, nostalgia y los mejores éxitos actuales de Bad Bunny, mientras el público mexicano, entre zapateo y perreo, acompañaba al hijo pródigo del querido Puerto Rico.
