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Jóvenes en el crimen organizado: Así se les adiestraba en el Rancho Izaguirre de Jalisco

El hallazgo del rancho, donde se encontraron restos humanos, prendas de vestir y otros objetos, fue denunciado por el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco

Jóvenes en el crimen organizado: Así se les adiestraba en el Rancho Izaguirre de Jalisco
Adriana Olea
marzo 14, 2025 10:12 am

Teuchitlán, Jal., 14 de marzo del 2025.- El Rancho Izaguirre, ubicado en Teuchitlán, Jalisco, ha sido identificado como un centro de entrenamiento del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), donde jóvenes reclutados eran sometidos a pruebas extremas y adiestramiento brutal.

Según testimonios de sobrevivientes, el lugar era conocido como “la escuelita del terror”, un espacio donde los reclutas debían demostrar su resistencia y obediencia, bajo riesgo de ser asesinados.

El hallazgo del rancho, donde se encontraron restos humanos, prendas de vestir y otros objetos, fue denunciado por el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco. Sin embargo, de acuerdo con Indira Navarro, lideresa del colectivo, la función principal del sitio no era solo deshacerse de cuerpos, sino operar como un campo de entrenamiento inicial para los nuevos miembros del cártel.

Un entrenamiento brutal y mortal

En entrevista con Radio Fórmula, Navarro compartió el testimonio de un joven que logró escapar del rancho, describiéndolo como un verdadero infierno. Según su relato, en el lugar había alrededor de 200 reclutas sometidos a pruebas de resistencia extremas.

“Esta finca ya tenía poco más de tres años operando, me comentan estos jóvenes porque eran de diferentes años que estuvieron ahí. Que le decían ‘la escuelita del terror’. ¿Qué hacían? (Los instructores) les hacían pelear entre ellos, para ver quién tenía más fuerza (…) Muchos no aguantaban el adiestramiento, unos por simplemente quejarse los mataban, otros porque de plano no aguantaban caían y morían, y nosotros teníamos que hacer agujeros, unas fosas, poníamos una cama de piedras o ladrillos, les echábamos gasolina lo que se pudiera para que prendiera, se usaba una, dos, tres veces y se tapaba”, reveló Navarro.

El reclutamiento no era gratuito. Aunque los jóvenes recibían un pago, se les descontaban los costos de alimentación y otros gastos, dejándolos prácticamente sin dinero y atrapados en la organización criminal.

De la “escuelita” al campo de batalla

El Rancho Izaguirre representaba solo la primera fase del entrenamiento. Según el testimonio del sobreviviente, los jóvenes que superaban las pruebas iniciales eran enviados a Zacatecas y Michoacán, donde el CJNG mantiene una guerra abierta con otros grupos criminales.

“Un joven me dijo: si la librabas ahí (en la escuelita) te mandaban a la guerrilla, a Zacatecas, Michoacán, las colindancias, y si tú llegabas a librarla ya era cuando matabas a alguno de ellos, era cuando salías”, explicó Navarro.

La última fase del adiestramiento se llevaba a cabo en un lugar ubicado a cuatro horas y media de la zona metropolitana de Jalisco, en una zona montañosa. Ahí, los sobrevivientes recibían entrenamiento militar avanzado por exmilitares colombianos y kaibiles, una unidad élite del Ejército de Guatemala.

El Rancho Izaguirre, más que un crematorio clandestino, era un centro de formación para sicarios, donde los jóvenes eran convertidos en soldados del crimen organizado o asesinados si no lograban cumplir con los brutales requisitos.

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