El Veladero Noticias – Funcionarios rapiñeros a la cárcel por ocho años
Contaminación auditiva y los oídos sordos de autoridades
Por Sergio Flores
Los rapiñeros en Guerrero serán encarcelados hasta por ocho años si se trata de funcionarios públicos los que cometan esos delitos y serán destituidos, de acuerdo con las adiciones al código penal del estado que aprobó el Congreso local.
El antecedente más lamentable y multitudinario de rapiña ocurrió en diversas ocasiones y por varias semanas después de los desastres del huracán Otis el 26 de octubre de 2023 al quedar Acapulco destruido, sin energía eléctrica ni telefonía.
Esa mañana del 26 de octubre funcionarios de diversos niveles presuntamente cometieron rapiña, algunos para saciar sus propios intereses y otros para conseguir agua, alimentos, combustible, herramientas y maquinaria que ayudara a abrir caminos y levantar postes, ramas, troncos, vidrios y escombros pues la infraestructura gubernamental no fue suficiente o resultó dañada.
La mayoría de las tiendas departamentales, de conveniencia, supermercados, restaurantes, hoteles, pequeños y medianos negocios, tiendas de telefonía, agencias de autos, llanteras y expendios de motocicletas fueron saqueados de manera individual y multitudinaria, incluso con herramientas especiales y el robo fue transportado en camiones de volteo o de mudanza, camionetas y vehículos compactos y hasta en motocicletas.
Por más de 15 días y después del huracán Otis, individuos se organizaron de diversas colonias y comunidades de Acapulco; de varios municipios de la zona centro, las costas y algunos estados del país, pues las emblemáticas ranas de la tienda del señor Frogs fueron encontradas en el Estado de México.
A pesar de la movilización masiva de rapiñeros en Acapulco no hubo detenidos pues las autoridades civiles y militares argumentaron que la prioridad era atender las emergencias ciudadanas provocadas por los desastres de Otis y no la detención de rapiñeros.
En calles de barrios y colonias, se colocaron barricadas por la ausencia de puertas, ventanas, bardas
que derribó el huracán por lo que las viviendas y sus familias eran vulnerables sobre todo en las noches por la ausencia de luz eléctrica y los grupos de rapiña fueron identificados como células del crimen organizado o vecinos que formaron pandillas emergentes.
Talleres, tiendas de la esquina fueron defendidas por sus dueños, algunos con armas de fuego y machetes y hasta el mercado central contó con apoyo de grupos armados que evitaron la rapiña en esos puestos y locales de abasto popular donde después se vendían artículos producto de la rapiña.
De acuerdo con las adiciones a lo artículos 224 bis y 227 bis del código penal aprobadas por el Congreso de Guerrero, el delito de rapiña lo comete quien de manera dolosa, aprovecha para cometer robos, el estado de confusión por situaciones de desastre o vulnerabilidad que dejan los fenómenos naturales o accidentes, afectando a particulares, a negocios, a dependencias gubernamentales, ya sea en domicilios, comercios o en la vía pública.
La rapiña en el estado de Guerrero podrá castigarse con hasta 6 años de prisión y un 30 por ciento más de penalidad, es decir dos años más y la destitución e inhabilitación para ocupar cargos públicos si el delito es cometido por un servidor público o también quien encabece o incite la rapiña, es decir, estos supuestos
recibirían una condena de hasta de 8 años de cárcel.
Acapulcazo
En la avenida Cuauhtémoc frente a la llantera Firestone se ubica un predio que es alquilado para eventos de entretenimiento pero el alto volumen de esas fiestas lucrativas, provocan contaminación auditiva sin que alguna autoridad lo controle.
Los límites máximos permisibles de ruido previsto en la Norma Oficial Mexicana, NOM-081-SEMARNAT, son de 55 decibelios hasta antes de las 22:00 horas posteriormente hasta los 50 decibelios para áreas con viviendas pero las autoridades ahí sí hacen oídos sordos.
