Opinión

¿Es necesario que AMLO demuestre tanto odio contra sus opositores?

Urge que el presidente López Obrador regrese a lo básico del arte de gobernar: demostrar que tiene la necesaria condición de estabilidad emocional que demanda la crítica situación del país.

Nelson Rojas
noviembre 09, 2022 9:58 pm

Por José Luis Camacho Acevedo

Es obviamente innecesario que el presidente se siga dejando llevar por sus arrebatos al arremeter contra sus opositores, a los que llamó hipócritas, clasistas y rateros, en sus espacios de privilegio como son las conferencias mañaneras.

El ejercicio del poder en una sociedad democrática exige, antes que razón o argumentos consistentes para defender cualquier proyecto, que la persona en la que recaiga tal responsabilidad, la del ejercicio del poder, demuestre una clara condición de que sabe controlar sus impulsos cuando tiene que referirse a los que considera sus opositores.

El presidente López Obrador debe estar muy preocupado por hechos tan anticlimáticos como la infuncionalidad del aeropuerto de Santa Lucía, los costos siempre al alza en la construcción de la refinería de Dos Bocas, obra de la que se dice que el tren que llegará a esa planta saldrá más caro que la refinería misma.

Y qué decir de todos los problemas que presenta la construcción del tren Maya con las protestas de ambientalistas y los reclamos de propietarios de terrenos por los que cruzará el tan cuestionado proyecto.

Tal vez su enojo manifiesto en los calificados que ha expresado en sus más recientes ediciones de las conferencias mañaneras, pueda repercutir en la serenidad con la que AMLO debe atender verdaderos problemas sentidos por la sociedad como son la inseguridad, la inflación, la salud o las relaciones con los Estados Unidos.

A los mexicanos que estamos padeciendo la actual crisis que han construido las asignaturas mencionadas de los grandes problemas nacionales, no nos importa para nada si los ex presidentes Vicente Fox o Felipe Calderón están apoyando la marcha en defensa del INE convocada para realizarse en la CDMX el próximo domingo.

Un ejemplo derivado de la compleja relación con los Estados Unidos: ya la encargada de negociar el T-MEC por parte del gobierno de Joe Biden, la ruda Katherine Tai, dijo que su país revisará los montos de maíz que manda a México.

Si Estados Unidos reduce las exportaciones de maíz a México, el precio de la tortilla en nuestro país se irá nuevamente a las nubes.

Problemas como ese, son las reales manifestaciones de lo más sentido por millones de mexicanos.

Si Fox, Calderón o Claudio X. González se entretienen organizando marchas en defensa del INE, es algo que definitivamente no importa, y tal vez ni sepan de ello, en los rincones más apartados de Nayarit, Oaxaca, Guanajuato o Jalisco.

Urge que el presidente López Obrador regrese a lo básico del arte de gobernar: demostrar que tiene la necesaria condición de estabilidad emocional que demanda la crítica situación del país.

Sin duda que la democracia para México es una condición de vida de lo más importante.

Pero pensar que se resuelve su permanencia, la de la democracia, en un pleito entre un grupúsculo que siempre se ha manifestado como antigobiernista desde hace más de 30 años con el presidente de México, es un verdadero despropósito.

Urge serenidad de todos los actores claves de nuestra sociedad estos momentos tan complejos que vive nuestro país.

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