La “súper gripe” del invierno: síntomas de la influenza A H3N2
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) señaló que este subclado ya ha sido detectado en varios países, por lo que llamó a fortalecer la vigilancia virológica.
Ciudad de México, 15 de diciembre de 2025.- Durante la temporada invernal 2025-2026 se ha registrado un aumento en la circulación del virus de influenza A H3N2, incluido el subclado K, en distintas regiones del mundo como América Latina, Estados Unidos y Europa. Autoridades sanitarias internacionales reportaron una tendencia al alza en los contagios y reiteraron la importancia de reforzar la vacunación anual contra la influenza como medida preventiva.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) señaló que este subclado ya ha sido detectado en varios países, por lo que llamó a fortalecer la vigilancia virológica. Si bien el virus sigue considerándose parte de la influenza estacional, su rápida propagación ha llevado a intensificar las campañas de inmunización, con énfasis en los grupos de mayor riesgo.
En México, el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) reportó la detección de un caso de influenza A H3N2, subclado K, en un paciente que fue tratado con antivirales y presentó una evolución favorable.
Por su parte, la Secretaría de Salud señaló que mantiene activo el monitoreo epidemiológico y reforzó la distribución de vacunas en unidades médicas, ante el aumento en la circulación de este virus durante la temporada invernal.
Cómo distinguir la influenza de un resfriado común:
Los síntomas de la influenza A H3N2 pueden coincidir en algunos aspectos con los de un resfriado común; sin embargo, suelen presentarse de forma repentina y con mayor intensidad, lo que facilita su identificación. De acuerdo con reportes clínicos y guías de vigilancia epidemiológica, los signos más frecuentes incluyen:
- Fiebre alta de aparición súbita.
- Tos seca y persistente, que puede extenderse por varios días.
- Dolor de garganta y congestión nasal.
- Dolor de cabeza intenso y malestar muscular generalizado.
- Fatiga marcada desde las primeras horas del padecimiento.
- Escalofríos y sudoración, especialmente al inicio del cuadro.
Especialistas explican que el resfriado común suele desarrollarse de manera progresiva, con síntomas leves como estornudos, escurrimiento y congestión nasal. En cambio, la influenza se presenta de forma súbita, con fiebre alta y un impacto más severo en la capacidad para realizar actividades diarias.
Distinguir entre ambos padecimientos es fundamental para no retrasar la atención médica, sobre todo en personas con factores de riesgo o cuando aparecen señales de gravedad.
Signos de alarma ante influenza
Aunque la mayoría de los cuadros de influenza pueden controlarse con reposo, hidratación y manejo de los síntomas, existen señales que requieren valoración médica inmediata por el riesgo de complicaciones respiratorias. Entre los signos de alerta se encuentran:
- Dificultad para respirar o sensación persistente de falta de aire.
- Dolor u opresión en el pecho que no desaparece.
- Mareos intensos, confusión o somnolencia inusual.
- Agravamiento de enfermedades preexistentes.
- Debilidad marcada que progresa de forma rápida.
Los grupos con mayor riesgo de desarrollar complicaciones incluyen a adultos mayores, niños menores de cinco años, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas. En estos casos, el inicio oportuno de tratamiento antiviral puede acortar la duración de la enfermedad y reducir la probabilidad de hospitalización.
Detectar a tiempo y evitar contagios de influenza
La influenza se propaga principalmente a través de gotículas respiratorias que se expulsan al toser, estornudar o incluso al hablar. Su diagnóstico puede confirmarse mediante pruebas de laboratorio, como la PCR o las pruebas rápidas de antígeno, las cuales permiten diferenciarla de otros virus respiratorios que circulan durante la temporada invernal.
Las autoridades sanitarias reiteran la importancia de la vacunación anual contra la influenza. La vacuna estacional está diseñada para proteger contra los subtipos A(H1N1), A(H3N2) y la influenza B. Si bien su efectividad puede variar, se ha demostrado que reduce significativamente el riesgo de cuadros graves y hospitalizaciones.
Para disminuir la transmisión del virus, también se recomienda adoptar medidas preventivas como:
- Lavarse las manos con frecuencia usando agua y jabón.
- Cubrir nariz y boca al toser o estornudar.
- Evitar el contacto cercano con personas que presenten síntomas respiratorios.
- Permanecer en casa durante el periodo de contagio.
Organismos internacionales continúan evaluando la evolución del subtipo A H3N2 y su comportamiento durante la temporada actual. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) mantienen un seguimiento constante de los patrones de transmisión para ajustar las recomendaciones sanitarias y actualizar la información dirigida a los sistemas de salud.
Este monitoreo permite detectar posibles cambios genéticos del virus, analizar la efectividad de la vacuna y orientar las estrategias de prevención y control en la región.
